Tan pronto como mi cuerpo dejó de estremecerse, me deslicé un poco más hacia mí izquierda, queriendo romper el contacto de su mano, pero cuando eso no fue suficiente... Levanté el brazo con cierta brusquedad y lo miré fijamente. —¿Qué hace? —El hombre rió por lo bajo y se encogió de hombros. —Lo siento, es que normalmente a estas alturas ya me han dado luz verde, tú me tienes un poco confundido. —¿Luz verde? No entiendo de qué habla, pero no me gusta que invadan mi espacio personal —respondí alzando una mano entre nosotros. —Bueno, es que... normalmente las chicas que vienen aquí suelen ser más... comunicativas, tú con todo este asunto de parecer educada y todo eso, me estás dando señales difíciles de interpretar. Con el rostro tenso, me puse de pie y di un par de pasos hacia atrás.

