-Nico- Mi hermana se veía más pequeña de lo usual, ella me sonrió y ahí vi una chispa de lo que ella era. Alegre, animada, sonriente… Mi pequeña traviesa. -¿Qué pasa, hermosa?- dije caminando hacia la cama, ella se rió. -¿Qué tal tu cita, Romeo? Suspiré mirandola con atención. -Fue buena. Pero ya volví. Puso una sonrisa triste. -¿Estoy muy mal? Sé honesto conmigo, ¿Quieres?- la miré incómoda, ella suspiró exasperada- Escucha, el doctor ya lo dijo, sólo que su tecnicismo es estresante ¿Bien?- me reí un poco. -Vaya que eres desesperante. -Salí a mamá- dijo con seguridad- Ahora, bien, supongo que mis padres.. -Sí, ya ellos saben- dije con una mueca- Están destruidos, pero deben superarlo, Noe. Ella asintió y miró hacia la ventana. -Nunca pensé que moriría joven, Nico. Te lo juro,

