Natalie no para llorar, así que la abracé muy fuerte y en segundos sus puños se aferraron a mi camisa mientras su cara se escondía en mi cuello y ahí lloró, lloró y lloró por un largo rato, aunque parezca mentira su cercanía me fue relajando poco a poco. Solo en ese momento fui consciente de lo que estuve a punto de hacer, como pude ser tan idiota, si quería matarme debí dejarla a ella, tenía que pensar en nuestro hijo, ¿Quién cuidaría de él si nosotros dos no estábamos? Después de reflexionar por un rato largo rato, comencé a pasar mis manos por su cabello. —calma, cálmate, por favor, no va a pasar nada, ya detuve el auto. Vamos a volver a casa con nuestro hijo, te lo prometo, pero necesito que te calmes Natalie, por favor yo estoy aquí, no nos ha pasado nada. Cómo estábamos en una posi

