Había personas allí que no merecían morir. Lo que calificó para su muerte fue su mera presencia en la propiedad. ¿Cómo explica eso? En mi libro, eso es maldad. Tal vez no le importe. Mi mirada cae a sus nudillos y mi atención vuelve a todos esos tatuajes. Ahora estoy segura de que son tatuajes de prisión. Ha matado a muchos en los últimos días. ¿A quién mató para que se tatuara su condena? —Pregúntame—dice, sorprendiéndome. Confundida, me encuentro con su dura mirada. —¿Qué? —No sé qué se supone que debo preguntarle o si estaba tan concentrada en sus tatuajes que me perdí algo de lo que dijo. —Estás mirando mis tatuajes y tratando de descifrarme. Si tienes alguna pregunta sobre mí, solo hazla, Princesa. Le devuelvo la mirada sabiendo que obviamente es un truco para asustarme. Sabe q

