“Apúrate bastardo! Yo en tu lugar ya hubiese matado a diez”. —Gary Ridgway Se dieron la vuelta en alerta, Arigoth desenfundó su espada, Eddarth su hacha y Zela tomó una flecha de su bolsa y preparó el arco. El lugar estaba completamente iluminado por candilejas, aquel pasillo desembocaba a menos de dos pies en una pequeña estancia con cojines en el suelo y sencillas cortinas de tela que cubrían sus paredes, en una de las esquinas ya hacia una pequeña mesilla y justo frente a ellos parada detrás de un arco de piedra que continúa con otro pasillo, hay una painmaker de túnica negra con rasgos élficos muy parecida a Nize, pero más joven y con un lunar en la frente. —Tampoco es para ponerse asi —dijo la Painmaker—, si quisiera matarlos ya lo hubiera hecho, pero es que, ¡se veían tan tiernos!

