Actualidad: En un bar de moda de la ciudad.
Estaba sentada apoyada en la barra, mirando a mi mejor amiga como se desempeñaba en su primer día de trabajo de bartender, me encanta ver la elegancia de sus movimientos, a su precisión, a que no importa que haya cien pedidos, a cada uno lo prepara y sirve como si fuera para un rey, supongo que esa sensación hace que tenga la gran cantidad de propina que se encuentra en un gran frasco a un costado, no solo es un trago, es una experiencia, a sus 28 años, primera vez que la veo feliz, haciendo realmente lo que le gusta. Mariana o como a mi me gusta llamarla: Marianita, es de esas chicas que deja a los hombres sin aliento, con su cabello teñido de pelirrojo bien oscuro, que brilla con las luces del local, esos ojos bien delineados y sombreados, esas mujeres que se imponen, pero las que la conocemos, sabemos que es un dulce de leche.
En un descanso, por fin se puede acercar hacia el lugar que estoy a saludarme. Me extiende su mano por encima de la barra y se la tomó.
-Gracias por venir amiga, no sabes lo importante que es esto para mi(Con lagrimas en los ojos).
-Jamás me hubiera perdido este espectáculo de verte brillar.
-Te quiero.
-Yo más, voy a estar bien, ve que el bombón de tu jefe te esta comiendo, va digo hablando con la mirada.
Suelto su mano, así siga con su labor.
-Shhh, no digas esas cosas.
-Después hablamos de eso (le guiño un ojo).
Paso aproximadamente una horas, hasta que por fin se pudo acercar de nuevo.
-Estas bien? Quieres otro mojito u otro trago?
-No gracias, estoy bien. Voy a intentar ir al baño así estire la pierna.
-Okey ve con cuidado.