Reese nunca pedía ayuda a nadie, especialmente a los hombres. A pesar de que Malcolm era su "Querido" de nombre, ella sabía muy bien el engaño que una fachada noble podía ocultar. Su ingenuidad pasada la había llevado a confiar demasiado fácilmente, un error que no repetiría. Mejor dejar algunas preguntas sin hacer, algunas sospechas enterradas. No se detendría más en las oscuras corazonadas. Malcolm la observaba, irradiando un orgullo que era a la vez seductor y sin disculpas, y no pudo evitar soltar una risa ronca. —¿Te sientes combativa, eh? Solo piénsalo, si empiezas a investigar por tu cuenta, será un lío. No tienes ni idea de por dónde empezar. Solo llámame "Querido" dulcemente y deja que yo haga la búsqueda por ti. Es rápido y fácil, y te ahorrará muchos problemas. Además, solo t

