No es que justin no hubiera visto de todo; había presenciado su buena cantidad de situaciones locas. Pero ver a una chica enfrentarse a más de una docena de tipos era algo completamente diferente, una verdadera rareza. ¿Era ella demasiado confiada, o era la valentía de la juventud? Justin no podía decirlo. Se volvió hacia Malcolm y comenzó: -Señor Flynn, ¿debería...? Antes de que pudiera terminar, Malcolm se levantó de su silla de ruedas como si nada, agarrando un palo del suelo y avanzando hacia la multitud. Justin se quedó paralizado, su mente corriendo. ¿Qué demonios? ¿Cuándo las piernas del señor Flynn...? Dominado por la rabia, Malcolm blandió el palo con una fuerza aplastante, golpeando a los matones mientras pateaba al que intentaba acercarse a Reese a escondidas a Reese. Girán

