Everly levantó la vista, totalmente sorprendida.
—Malcolm, ¿qué pasa?
—Dejen que se quede y seguir tratándome. No tienen de qué preocuparse.
Alyssa también se alteró:
—Malcolm, ella está tratando de hacerte daño. ¿Cómo no vamos a preocuparnos?
—Es mi esposa, no me hará daño —los ojos de Malcolm brillaron con una luz oscura y fría.
Everly miró a Malcolm, sintiendo un escalofrío por la mirada asesina en sus ojos. Se estremeció, de repente sin palabras. Aunque Malcolm estaba paralizado, seguía siendo tan intimidante como siempre.
Reese esbozó una leve sonrisa, mirando a Malcolm en la cama. Vaya, la había defendido; tal vez no era tan aterrador
como parecía.
Aiden respetaba la decisión de Malcolm, pero la pierna de Malcolm era un asunto serio.
Dudó y preguntó:
—Malcolm, ¿estás seguro de que ella no está tratando de hacerte daño?
—No me hará daño, abuelo.
Aiden no pudo insistir más:
—Está bien, si tú lo dices, la mantendremos aquí por ahora.
Alyssa pateó el suelo con frustración:
—Abuelo...
—Malcolm ha tomado su decisión. Además, si llamamos a la policía sin pruebas, ¿qué pasará con la reputación de la familia Flynn?
Los medios se darían un festín, diciendo que la familia
Flynn acaba de recibir a una nueva novia y ya están en la comisaría. Seríamos el hazmerreír.
Mientras Reese no lastime realmente a Malcolm, todo lo
demás es insignificante y no necesita ser exagerado.
Everly tiró de Alyssa y sacudió ligeramente la cabeza, señalándole que lo dejara. Si enfadaban al abuelo, él se pondría aún más del lado de Reese, haciendo las cosas más difíciles para ellas.
Alyssa, aunque enfadada,
Tuvo que retroceder.
¡Cuando Vincent Flynn regrese, se encargarán de ese maldito Reese entonces!
Aiden habló de nuevo:
-Salgan todos. Reese, tú también.
-Está bien.
Alyssa y Everly salieron de la habitación a regañadientes.
Pensaban que tenían una oportunidad de echar a Reese, pero Malcolm tuvo que defenderla.
Everly estaba furiosa. Estaba lista para confesarle sus sentimientos a Malcolm. Si él estaba de acuerdo, podrían decírselo al abuelo, y probablemente les daría luz verde de inmediato.
Pero inesperadamente, la familia Brooks tuvo que enviar a Reese hoy y arruinarlo todo. Everly apretó los dientes y los puños con frustración.
Después de que todos se fueron, Reese se volvió hacia
Malcolm en la cama.
—Saldré un rato y volveré más tarde. Tú quédate aquí.
Se preparó para seguir a Aiden.
Malcolm esbozó una sonrisa amarga:
—Como si pudiera ir a alguna parte.
Reese pensó que él parecía incómodo. Recordando cómo la había respaldado, trató de consolarlo.
—Um... Haré todo lo posible para curarte.
Malcolm vio la simpatía en sus ojos y no pudo evitar sonreír. Solo estaba suspirando, ¿realmente Reese lo
compadecía tanto?
Cuando la puerta se cerró, los ojos de Malcolm se volvieron más pensativos. Su calma anterior era casi excesiva, definitivamente no era una chica de campo común. ¿Sería posible que de verdad tuviera sólidos conocimientos de medicina?
Reese siguió a Aiden hasta el estudio. Aiden señaló una silla frente a él.
—Siéntate.
Reese, enfocada en tratar a Malcolm, no quería perder tiempo y prefería ir directo al grano.
—No es necesario, abuelo. Solo di lo que necesitas.
—Decir.
Aiden apreció la franqueza y fue directo al grano.
-¿Puedes realmente curar a Malcolm?
—No puedo prometer que será rápido, pero haré todo lo posible. La pierna de Malcolm es algo rara -Reese levantó
una ceja.
Aiden frunció el ceño—. ¿Qué quieres decir?
—Desde hace un tiempo, alguien le ha estado dando algún tipo de droga. Todavía estoy averiguando qué es, pero te puedo decir que, si sigue tomándola, va a terminar
necesitando una amputación.
—¡¿Qué?! —El rostro de Aiden se oscureció, con la sorpresa
escrita en él.
¿Quién en la Villa Flynn tiene las agallas para meterse con Malcolm de la familia Flynn?
Reese no planeaba contarle todo a Aiden tan pronto, pero al ver cuánto le importaba genuinamente Malcolm y lo perspicaz que era, decidió darle una pista.
¿Otra gran razón? Aiden estaba dispuesto a confiar en ella.
También estaba preparando el terreno para su propia paz en la familia Flynn.
De esta manera, incluso si Everly y Alyssa intentaban incriminarla de nuevo, no podrían armar mucho escándalo.
—No sé exactamente quién es. No es asunto mío. Solo estoy aquí para curar a Malcolm.
Aiden entrecerró los ojos mirando a Reese, sin estar seguro de si debía creer lo que ella decía, dado su extraño comportamiento.
Luego se dio cuenta de que Reese era su última oportunidad; después de todo, habían visto a tantos médicos que no podían averiguar el problema de Malcolm.
—Está bien, ¿cuánto tiempo necesitas?
Reese frunció el ceño, pensándolo. —Al menos medio mes.
Si me lleva más tiempo, no prometo nada.
Todavía estaba averiguando qué tipo de droga habían usado. Necesitaba estudiarla para encontrar el tratamiento adecuado.
El semblante de Aiden se ensombreció ante su respuesta incierta.
—Te daré medio mes para curar a Malcolm, o tendré que tratarte como la culpable.
—Abuelo, ¿me estás amenazando? —Los ojos de Reese brillaron, con una leve y fría sonrisa en sus labios.
—No es exactamente una amenaza. Simplemente estamos sin opciones. La pierna de Malcolm... He hablado con tantos médicos de renombre, y cada vez, nuestras esperanzas se desmoronaban. Me preocupa que si esto sigue así, Malcolm podría rendirse él mismo.
—No es tan frágil...
—Reese respondió con confianza. Por el poco tiempo que había pasado con Malcolm, podía decir que su fortaleza mental no faltaba. Además, no había manera de que el hombre con el que se casó fuera un debilucho.
Clavó sus ojos en Aiden, con determinación ardiente. —No importa lo que pase, incluso si llega a la amputación, él lo manejará. De lo contrario, abuelo, no seguirías teniendo esperanza en él, ¿verdad?
Estaba claro que Aiden tenía un punto débil por Malcolm.
Se decía que la familia Flynn tenía más de un nieto. Dado que la pierna de Malcolm estaba destrozada y Aiden aún mantenía la esperanza, Malcolm debía tener algo especial.
No se rendiría fácilmente.
Aiden de repente se dio cuenta de que Reese podría ser justo lo que Malcolm necesitaba. Tal vez ella podría abrir esa ventana en el corazón de Malcolm. Ella veía cosas que otros pasaban por alto.
Una sonrisa lentamente se dibujó en su rostro arrugado.
Esta Reese, aunque no era una pareja perfecta para Malcolm en apariencia, era astuta y estaba lejos de ser la tonta que parecía.
—Malcolm está en tus manos ahora.
—Haré lo mejor que pueda.
—No te preocupes por Alyssa y Everly. Esas dos han sido malcriadas hasta la médula. —Aiden sintió la necesidad de explicar, dado que el futuro de su nieto estaba en sus manos.
—Está bien, abuelo, no te preocupes. Tengo que irme.
Cuando Reese salió del estudio, la sonrisa educada en su rostro se desvaneció. Cada uno de ellos en esta familia rica
era un maestro actor.
Aiden podría parecer educado, pero si no podía arreglar a
Malcolm, ya vería...
Probablemente ni siquiera saldría por la puerta.