¿Cómo pudo Malcolm no captar el sarcasmo en el tono de Vincent? Su mirada se suavizó al dirigirse a Reese, que acababa de sentarse. -Cariño, quiero sentarme a tu lado. —No puedes hacerlo tú mis— —Reese, a punto de negarse, captó la sonrisa maliciosa de Vincent por el rabillo del ojo. Odiaba que se rieran de ella. Como a él le gustaba reírse, se aseguraría de que Vincent no tuviera nada de qué reírse pronto. Sus ojos se curvaron, su actitud se volvió instantáneamente tierna. —Por supuesto, querido. Su voz era dulce y suave, como la caricia de una pata de gatito en su corazón, extrañamente cosquilleante. Una sonrisa se asomó en los ojos de Malcolm, sabiendo que Reese había captado su mensaje. Con su ayuda, Vincent no tendría ninguna oportunidad. Reese se acercó a Malcolm y se sentó a

