19. EL EVENTO

1629 Words
CARLA Debo estar en este aburrido evento de proveedores con Javier, necesitan que nos vean en público para callar los rumores de la boda y mi notable ausencia. Detesto sus conversaciones superficiales, detesto mi padre esté convencido es mi “salvador”. Llegamos y la atención se centra en nosotros, con la prensa buscando captar la mejor fotografía de ambos. Permanezco en automático como estoy acostumbrada, sonrisa diplomática, pose para las cámaras cuando me indican, presentaciones protocolarias, respuestas cortas a los temas que conozco de memoria, soy un robot, una criatura amaestrada. A nadie le importa lo que tengo que decir, solo necesitan mi imagen, mi bella imagen. Estoy contando los minutos para irme de ahí cuando una mirada familiar llama mi atención, Antonio. De su brazo una sonriente Gina, que no para de hablar con todo el que se acerca, permanece en una esquina sin quitarme la mirada de encima, mientras su hermana centra toda la atención en mi hermano. > me digo, no puedo demostrar me afecta, no después de todo lo que pasó. Continuo hablando con las personas que me saludan curiosas preguntando por la boda. Noto ella me observa, la envidia es clara, son las grandes ligas chica, aquí no puedes fingir entiendes los temas. Se apega a él y sostiene su brazo, obviamente trata de marcar territorio ante mí, él no lo evita, lo cual hace mi estómago se revuelva. Estoy pensando en irme aunque se arme un escándalo. - ¡Bebé! Volviste, o bueno, te volvieron – es Alana. Actriz, modelo, una de mis más grandes amigas, de lo poco bueno que tiene mi mundo. Me da una amplia sonrisa. - ¿Me extrañaste? – la abrazo cuando está cerca. - Demasiado – me envuelve en sus brazos. - Tu papá fue muy enojado a mi casa a preguntar por ti, con todos sus guardias y el protocolo. - Lo siento. - Tranquila, mi mamá se encargó, sabes cómo es ella cuando se meten con uno de nosotros. - Amo a tu mamá, ¿no querrá adoptarme? - Lo siento, pero ya se cerraron convocatorias conmigo, fui la última carpeta. Ya somos demasiados – Emmet, su hermano, se acerca a nosotras. Con esa sonrisa coqueta y su porte de galán. - Chiquitita – me levanta girar – ya decía que no podías vivir sin mí – las personas nos miran juzgándonos, es imposible no llamar la atención con él cerca, porque nunca toma con seriedad algo. - Ignórenlo, es adoptado - todos miran a Ala con horror, ella les sonríe, me ve - lo sé, no es divertido el chiste porque sí es adoptado. - Admiro a sus padres, no puedo creer que hayan 7 en el mundo como ustedes y les hayan tocado juntos – solo ellos podían bajarle la tensión a este evento. - Peor, que después de tenerme a mí los hayan adoptado por separado y aún así le atinaran – dice ella mientras sigue un mesero para tomar una copa, este se sonroja ante su presencia, es demasiado hermosa. - Esto es como si un rayo cayera 7 veces en el mismo lugar – me río mientras la veo, Emmet besa mi mejilla celebrando el chiste. - ¿Por qué estás más empalagoso de lo usual? – me limpio - si quieres molestar a Javier sabes que lo enojas más si te metes a sus conversaciones de negocios. - ¿Quién dijo que quiero molestarlo a él? - levanta una ceja apuntando a Antonio, lo saluda con los dedos y este mueve la mano confundido, confundido y algo enfadado - tu amigo, el vaquero que anda con tu hermano, no te quita los ojos de encima. - ¿Quién te dijo que es vaquero? - Por favor, solo le falta tener el caballo a lado. Está el acento, la forma en la que se para, cómo se lleva la mano a la cabeza a ratos sintiendo que le falta algo y luego reacciona que es su sombrero. Su lindo accesorio en la corbata de ganado, su anillo. Ah y el olor. - ¡Oye! huele bien – me molesto. - Ah te enojaste - sonríe - no dije que huele mal, así es el olor con el que describe mi mamá a su abuelo. A pasto, a ganado, a tierra, a campo, a libertad. - Poético saliste. - Hablo enserio, de las pocas cosas sagradas en mi vida está mi mamita. - Cuando ella estuvo en coma hiciste chistes sobre eso. - Una cosa no tiene que ver con la otra, además, me acerco a ti - susurra en mi oído - y me insulta con la mirada apretando los puños - se aleja mientras reímos. - ¿Cómo sabes que es por mí? Tú caes mal fácilmente – empiezo a analizarlo. - Por favor, Javier me odia, pero nunca me ha visto así cuando te coqueteo - toma un mechón de mi cabello y me hace cosquillas en el cuello, le doy un pequeño golpe para que deje de jugar. - Por Dios, eres un adulto, pronto dirigirás una compañía enorme y vas a casarte, ¿no deberías madurar? - Uy sí, mi boda – se sorprende - hasta me había olvidado del tema. Creo que te llegará la invitación con un simple +1, allá tú a quién lleves. - ¿A quién lleve dónde? - regresa Alana con su copa de champaña. - A mi boda. - Al vaquero amiga, apuéstale todo al vaquero. Enfrenta a tu padre como se debe y arréate ese pura sangre - la vemos admirados - qué, yo sí heredé el lado de campo de mamá. Además, ni cuando me lo presentaron te quitó los ojos de encima, aún con este escote que me cargo. - Modesta es su segundo nombre – Emmet se burla. - Obvio – le da una mirada de diva – usualmente los hombres me conocen y actúan. - ¿Babosos? – habla mi amigo. - Tristemente, sí, muchos, pero la palabra es coquetos. Ni siquiera es mi rostro, van a mis chichis, cadera y a mi precioso trasero gracias a mi genética. - Y a nuestro entrenador. - Sí, Dios bendiga a Dilan – hacen una señal de agradecimiento al cielo – la cuestión es, los hombres enamorados no me miran, aunque me pasee desnuda. - O le muestren tus fotos – lo vemos enojadas - ¿muy pronto para hacerlo chiste? - ¡Sí! – decimos en coro. - Ok, me retracto. La cosa es… se nota – le hace señas a mi hermano, el cual sonríe cómplice, le dice algo al oído a Antonio y este se acerca solo. - Buenas noches – habla con seriedad, aunque se le nota se siente fuera de ambiente. Luce guapísimo con esmoquín. - Hola de nuevo – hablan los hermanitos y me arrepiento de estar ahí con ese par. - Así que eres el nuevo proveedor de los Domínguez – Emmet siendo Emmet - ¿Qué tal tu primer evento de aburrición? - ¿Disculpa? - Venir aquí. - Es… distinto – me mira de reojo, se siente la incomodidad en ambos. - Vas a acomtumbrarte a eso, a mi novio también le costó – Alana intenta acabar la incomodidad. - Ya, ya sabemos tu historia hermanita. - Yo no – responde Antonio con curiosidad - es que no leo mucha prensa de entretenimiento. - Al llamarla prensa de entretenimiento se nota que no la lees amigo – Emmet le sonríe – por cierto, ¿ustedes son amigos? – lo fulmino con la mirada, ya sé lo que intenta. - Él, es... – me pongo nerviosa, con ellos no puedo ocultar nada desde que somos niños. Emmet y yo éramos los más jóvenes de la clase, nos adelantaron cursos, así llegué a su casa, así me hice tan amiga de su hermana - bueno, a quien conocí en este tiempo que pasé fuera. - Sí, ella vivió conmigo. - ¿Vivieron juntos? – hablan en coro con una sonrisa de cuenten el chisme. - O sea, pasó conmigo – Antonio luce nervioso - en mi hacienda, como una trabajadora más. - ¿Una trabajadora más? ¿solo eso? – me molesto. - Sí, bueno, no. Más que una, no sé – su nerviosismo se hace más visible. - ¿No sabes? – me molesto más. - Eras Carla, yo te veía como Carla, una ayudante. - Ah, una ayudante – cruzo mis brazos. - Es que pasaron cosas – me mira. - ¿Cosas? wow picarones – Alana interviene levantando una ceja. - ¡No! quiero decir sí. No lo que usted piensa – la señala - fue algo simple. - Ahora mis besos son simples – quiero golpearlo. - Vaya y yo que no quería venir a esta reunión porque la creía aburrida – Emmet bebe un sorbo de su bebida mientras sonríe observándonos - ¿cómo saldrás de esta vaquero? – disfruta la escena, ante la mirada de asesino que le da Antonio. - Es que, fueron buenos besos, pero tampoco... – trata de explicarse. - Campeón, campeón – Emmet palmea su espalda – mira, como le dije a un amigo cuando hablábamos con el guardia que nos atrapó intentando robarnos un mono en el zoológico, no hables más que estás empeorando el asunto. - ¡Exacto! – apoya aliviada Alana, cuando se da cuenta de lo que acaba de escuchar - espera, ¿qué? ¿cuándo fue eso? - Es una larga historia que no vale la pena recordar ahora – Antonio y yo nos vemos confundidos, por mucho este es el evento más raro en el que él debe haber estado, para mí es solo un día más con los hermanitos Bolton.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD