POV EMILY ―Ya te lo dije, así no es como quiero que se vea. Mi hermano -no el que jugaba al fútbol, pero igual de testarudo- cruzó los brazos sobre el pecho y me miró fijamente. ―Emily, tienes que decidirte. ―Ya me decidí. Solo que no quieres hacerlo a mi manera. ―Tu manera está mal ―dijo Cameron. El equipo que estaba detrás de mi hermano no se inmutó ante nuestras discusiones. Habían trabajado con nosotros el tiempo suficiente para saber que en Anderson Homes había un proceso muy específico para la finalización de cada hermosa casa personalizada en la que trabajamos. Cameron era el contratista general. Era la cabeza nivelada y el organizador del caos que nos llevaría de principio a fin. Pero yo era la imaginación. Supervisé los planos de construcción con el arquitecto. Estuve a c

