Blake había conducido sin rumbo fijo durante horas, tratando de aclarar su mente después de la turbulenta noche anterior. Más tarde se encontró en el lugar donde siempre encontraba consuelo en los momentos más oscuros de su vida: el cementerio donde descansaban sus padres. Estacionó el auto y caminó lento entre las lápidas hasta llegar a la tumba de sus padres. El viento susurraba suavemente entre los árboles, y el cielo nublado reflejaba su estado de ánimo. Blake se arrodilló frente a la tumba, sintiendo una mezcla de emociones que lo agobiaban. —Hola, mamá... papá —susurró, su barbilla temblaba—. Lo siento por no haber venido antes. He tenido días complicados. Blake pasó una mano temblorosa por la lápida de su madre, recordando aquel fatídico día en el centro comercial. Las imágenes s

