—Broke, necesito que te despiertes, por favor —suplicó con firmeza, pero su voz estaba llena de preocupación. Viendo que no respondía, Blake tomó su teléfono y llamó al médico. Explicó la situación rápidamente y pidió una visita de urgencia. Mientras esperaba, trajo una manta y la cubrió con cuidado, luego mojó un paño con agua fría y lo colocó sobre su frente. —¿Qué tienes cariño? —preguntaba Blake angustiado. Pero Broke seguía balbuceando, hablando cosas incoherentes, llamando a Batman. El médico llegó poco después y examinó a Broke, determinando que la fiebre era alta pero tratable, se debía a un pequeño resfriado. Administró medicamentos que no le hicieran daño al bebé, y le recomendó reposo absoluto. Blake se quedó al lado de Broke, sosteniendo su mano y vigilando su respiración

