Broke sintió que el aire abandonaba sus pulmones. Sabía que no podía seguir ocultando esto por mucho tiempo, pero el miedo de lo que podría suceder la paralizaba. Se levantó de su silla, y de pronto todo se nubló a su alrededor por algunos segundos, se sostuvo del escritorio, sus manos temblaban. Necesitaba aire fresco. Apretó los ojos esperando que ese malestar pasara. Al salir al pasillo, se topó con Blake. Él la miró preocupado, notando su palidez. —¿Estás bien, Broke? —preguntó con suavidad, colocando una mano en su brazo. —Sí, sólo necesito un poco de aire —respondió ella, tratando de sonar convincente. Blake la observó con atención, como tratando de descubrir que era lo que le ocurría, pero no tenía certezas. —Está bien. Si necesitas algo, estaré en mi oficina. Broke asintió y

