Horas después, en otro rincón de la ciudad, Selina y Robert se reunían, molestos por la negativa de Broke a asistir al hotel. —Esa estúpida no sabe con quién se está metiendo —gruñó Selina, sus ojos estaban llenos de furia—. Tenemos que poner en marcha el siguiente plan. Robert asintió, una sonrisa siniestra se curvó en sus labios. —Sí, es hora de que Broke pague por su insolencia. Hagamos lo que te dije, la imagen de ambos quedará por el piso, el momento de atacar, será justo cuando nombren a Blake director general. —Soltó una carcajada siniestra. Selina asintió, satisfecha con la idea. **** Esa tarde, Broke decidió que era el momento de enfrentar una preocupación que había estado rondando en su mente. Se dirigió al consultorio del médico para confirmar sus sospechas. Después de u

