JULIANA POV .
Miro el reloj marca las 03AM y como todas las noches no puedo dormir, dirijo mi vista al otro lado de la cama, él duerme tan plácidamente, desearía poder decir que nota mi falta de sueño, que se da cuenta que por las noches cuando mi mente se vacía de todas las ocupaciones del día hay una tristeza tan grande en mi que no me deja cerrar los ojos para descansar.
Me dirijo hacia el baño, abro el botiquín, saco una pastilla para dormir de un frasco, esta es mi rutina de cada noche.
Miro mi reflejo en el espejo, mis ojos están tan vacíos, no hay nada peor que "el vacío", es sentir que todo falta pero no saber que ese todo el cual te falta, cada persona nace con un vacío interior la mayoría de ellos lo llenan con alguna persona, objeto, religión o profesión en cambio yo, yo no tenia nada. Hubo un tiempo en que fui completa, hubo un tiempo en que esta sensación era desconocida para mi , no existía pero aquí estaba frente a mi reflejo sin brillo y completamente infeliz. El vació es un agujero n***o que se agranda con el tiempo, con el avance de las agujas del reloj crece y crece.
Es irónico que aunque no haya nada todo falte.
Vuelvo agarrar el frasco, pero ahora sacó unas 15 pastillas, las observo y me pregunto ¿si es lo que debo hacer?, necesito hacer que todo este dolor dentro de mi pare, ya no puedo levantarme otro día y ser fuerte, ya no quiero sonreír falsamente, todo esto me hace sentir tan enferma, tengo todo el dinero del mundo pero eso no es lo que me importa, nunca me importó..
Una lágrima cae sin que siquiera la noté, iba a hacerlo, deseaba hacerlo, pero entonces un recuerdo invade mi mente, mis lágrimas brotan una tras otra, no podía hacerle esto a él, debía ser fuerte, se lo había prometido.
Dejé caer las pastillas de mi mano en el lavado, y me derrumbe en el frío suelo de mi baño.
VALENTINA POV.
— Alguien no tuvo una buena noche al parecer — me dijo Jacobo acercándose hacia mi.
— Buen día para ti también Jacobo, ¿Dónde están tus modales hombre?. — respondí con mi gran "humor mañanero".
— Buen día, yo tampoco pude dormir de los nervios de está misión. — me respondió con una gran sonrisa, él si era de los que amanecían con el pie correcto.
— Eso no es lo que no me dejo dormir a mi, era algo más no se que, pero algo me inquieta mucho.—respondí con una mano en el pecho, recordando como me sentía anoche, había sido tan raro, una sensación inexplicable.
— Pero no te asusta?, entiendes lo que arriesgamos? nos estamos metiendo en la boca del lobo.— dijo.
— Si entiendo lo que arriesgamos Jacobo, pero tenemos un plan, éste es nuestro trabajo y somos capaces— le respondí con absoluta seguridad, era una de mis virtudes sin duda.
-Podríamos morir hoy mismo, o mejor dicho en unas horas y tú sin embargo tienes esa mente fría y calculadora que todo buen policía tiene. Tu padre estaría tan orgulloso de ti.- comento mi compañero mirándome fijamente.
Y estas últimas palabras hicieron que mi corazón se detenga, mi padre, León Urquiza, luego de que lo matarán decidí que iba a dedicar mi vida a hacer justicia.
-Ahí viene Mateo.- dije observando como el muchacho se acercaba a nosotros.
Mateo quien era uno de nuestros informantes iba a ser quien nos infiltre, el plan era el siguiente, íbamos ir a la casa del señor Lombardi, él ya nos estaba esperando, va no a nosotros, sino a sus nuevos socios, dos adinerados jóvenes que recién entran en el negocio, compraríamos su droga, un gran cargamento, invirtiendo en su negocio, y el en el "nuestro" eso nos llevaría al menos unos 5 meses, en que no sólo juntaríamos pruebas en su contra sino que también, nos llevaría hacia el escondite del Alacrán.
-Hola, están listos? .- Nos dijo Mateo, estaba bastante nervioso por su aspecto, mascaba un chicle para tranquilizarse.
-Si lo estamos.-respondió Jacobo.
Subimos al coche y nos dirigimos hacia la Mansión de Guillermo Lombardi, las cartas ya están tiradas, solo espero que estén a mi favor, el destino estaba escrito, nuestro destino siempre lo estuvo, aun cuando yo lo desconocía y ella ni siquiera lo imaginaba