Angie Massimiliano Sorrentino está parado justo en el centro de mi mira. Como si acabara de salir de mis sueños, fuera de mis memorias. El calor brota en mí. Más que lujuria o deseo oscuro. Es calidez, algo horriblemente parecido al cariño o afecto. Y mi cerebro me dispara el mensaje más salvaje: ¿Y si él fuera tuyo? ¿Mi amante? ¿Mi novio? ¿Y si, y si, y si? Estoy casi mareada con el pensamiento. El latido de mi corazón es un rugido en mis oídos. Y no puedo apartar la mirada. Oh. Incluso después de meses de recordar su rostro y años de estudiarlo, su belleza me sobresalta. Es más rica ahora, más robusta. Se ha rapado la cabeza. Esos rizos exuberantes se han ido, pero el aspecto lo hace más feroz de alguna manera. Más sexy. La tinta asoma de la elegante chaqueta negra que usa, serpenteand

