Alex La observo; no debería, pero lo hago de todos modos. Es verdaderamente hermosa. No de una manera que quedaría bien en una foto para r************* , ni de forma que dejara a un hombre sin palabras. Es hermosa de una manera que me invita a mirar nuevamente, a comprobar dos veces, como si en su rostro, en las líneas de sus labios y nariz, en sus ojos, pudiera haber secretos esperando ser descubiertos. Gemas, para los dedos curiosos y listos… —Todavía no me gusta —dice, levantando la vista de su computadora. Estamos en su sala, en sus sofás. Hay tres, dispuestos como una caja con un lado faltante. Ella está tan lejos como puede de mí sin salir físicamente de la habitación. Bien. Es más seguro así. Para los dos. —Sé que soy el objetivo. Soy la bomba de tiempo. Pero no me gusta estar lej

