Abro los ojos, y me los froto con las mano, ahuyentando el sueño. Veo que sigo en la misma habitación donde estaba mi madre. El mismo olor a desinfectante inunda la estancia y estoy sola en ella. Luke y mis padres conversaban animadamente fuera de la habitación, en la puerta. -¡Ya despertarse! -grita mi madre. Alegre recorre la habitación acercándose a mí, dejando a mi padre y a Luke en la puerta. Se acerca a mi y me rodea con sus brazos. Yo le devuelvo el abrazo. Sonrío pegada a ella. -Gracias, hija. De verdad. Me has salvado. Y siento no haberte agradecido. Pero llevaba tanto tiempo sin comer que lo he tenido que hacer lo primero. -Te quiero, mamá. -es lo único que logró decir. No pienso en nada mientras estoy junto a ella. Está viva, y ahora mismo el lo único que me importa. Ha

