Me acerco a él con una sonrisa de oreja a oreja. Al llegar en frente suya me pasa una mano por la cintura y me acerca a él. -Estas guapísima, nena -susurro cerca, muy cerca de mis labios. -No te quedas atrás. -respondo. Seguido de eso me besa. Pasa su oro mano a mi espalda y me acerca más a él, si eso es posible. Con la mano que tengo libre le acarició el pelo profundizando el beso. Con la otra llevo el bolso de mano. Separamos nuestros labios y el apoya su frente en la mía. -¿Nos sentamos? -Claro. Se separa de mi y agarra mi mano. Llegamos enfrente de la mesa decorada con una cubertería blanca con detalles dorados que hace juego con toda la decoración del jardín. Separa mi silla y yo me siento. Él se dirige a su silla y se sienta. -Comeremos... Y beberemos ... ¿De acuerdo? A

