Empieza la pelea por Charlie y Jayden

4081 Words
Teniendo 9 y 6 años, Charlie y yo no nos damos cuenta de los problemas de los adultos. Unos días después de que Charlie se perdiera y la directora no creyera que Terry, Charlie y yo somos hermanos papá nos reunió a hablar de algo serio. —¡Quítate es mi turno!— Terry y yo estábamos en su habitación jugando play, al casi morir en el juego Terry me arrebató el control. —¡Aún no me muero!—le grité tomando el control de nuevo. Ambos terminamos peleando por el control, mientras Charlie nos veía desde su cama. —¡Ya moriste!—gritó Terry en cuanto en la pantalla aperica "Haz muerto". —¡Eso fue trampa!—le grité soltando el control— hiciste que muriera. Era fin de semana así que teníamos tiempo libre, claro, antes de que nos pusieran a hacer los deberes. Mientras nosotros jugábamos, mamá y papá se encontraban en la sala. —Cariño.— Isen le habló a Elizabeth. Ambos están en la sala con un montón de papeles en la mesita de café y ellos en el sofá, Elizabeth sostiene un montón de papeles en la mano derecha recargandola en la pierna derecha cruzada por encima de la izquierda, su espalda recargada en el respaldo, el brazo izquierdo doblado hacia arriba con el codo descansando en el borde del respaldo, la cabeza recargada en los dedos doblados de la mano. —¿Qué sucede cariño?— Elizabeth alza la mirada de los papeles y mira a Isen, quién está a su lado sentado, sosteniendo un folder en las manos. —He estado pensando que es molesto que solo porque los niños no tienen el mismo apellido piensen que no son hermanos— suspiró molesto frunciendo el ceño. —Lo sé cariño, pero no podemos hacer nada con eso, los niños saben que son hermanos, con o sin los mismos apellidos, Terry lo sabe.—Elizabeth cambio su postura, quitó la pierna derecha de encima de la izquierda, se inclinó hacia la mesita de café y dejó los papeles. —¿A qué te refieres con "Terry lo sabe"?—cuestionó Isen confundo. Elizabeth sonrió orgullosa, Terry la hacia sentir muy orgullosa por el gran niño que es. —Terry me contó hace un par de días, lo encontré sentado en el pórtico trasero, se veía molesto por algo, así que le pregunté— comenzó a explicar Elizabeth. Al día siguiente de que Charlie se perdiera, volvimos a la escuela, la maestra de Charlie y la directora me odian más que nunca, no se esperaban que les respondiera de esa manera y además tampoco esperaban que realmente somos hermanos. ¿Solo porqué no tenemos los mismos apellidos no somos hermanos? Mamá y papá nunca nos han tratado diferente, vimos juntos, comparto habitación con Charlie, cuido de él y de Jayden, eso nos hace hermanos ¿No? Al terminar la clases mamá vino a recogernos, recogí a Charlie en su salón, llevaba su mochila junto la mía colgadas en el hombro izquierdo y a Charlie tomado de la mano, en la entrada de la escuela me encontré con Jayden. —¡Hola Charlie!—Jayden se agachó un poco y saludo a Charlie moviendo sus manos frente a él. Charlie rio y le sonrió. Él casi no habla, a menos que sea estrictamente necesario, pero su cara dice lo que no expresa con palabras. —¡Hola Terry!—me saludo eufóricamente rodeando mi cuello con sus brazos. Jayden es alta, no tanto como yo, pero tampoco es pequeña. La quite de encima alejándola con mi brazo libre. —Hola Jay— la saludé tratando de sonreír y alborotando su cabello—vamos a casa. Los tres salimos de la escuela, mamá estacionó el auto en la esquina de la escuela, así que tuvimos que caminar a el. Unos metros antes de llegar al auto Jayden salió corriendo —¡Yo iré a delante!—gritó llegando al auto y abriendo la puerta del copiloto. No tenía ganas de pelear por el asiento, camine tranquilamente con Charlie hasta llegar un par de segundos después, abrí la puerta trasera y dejé que Charlie entrara primero. Coloqué las mochilas al centro y entre al auto. —Hola pequeños, ¿Cómo les fue?— preguntó mamá encendiendo el auto. —Bien— contesté secamente, Jayden por el contrario empezó a hablar de cómo Maison y ella armaron un guerrero de plastilina en la clase de arte. Durante todo el camino a casa ignoré la conversación entre mamá y Jayden, en cuanto llegamos baje del auto, entre a casa, dejé la mochila en el sofá y salí al pórtico. Me senté en las escaleras, jugando con una hoja que calló de un árbol cercano, no es la primera vez que piensan que Jayden y Charlie no son mis hermanos, pasó cuando íbamos a otra escuela, pero ahí fue diferente, en cuanto explicamos cómo es que somos hermanos todos nos trataban así, no hicieron diferencia ni nos dijeron lo contrario. Pasé alrededor de 20 minutos jugando con la hoja y pensando en el motivo de mi enojo, ¿Es porqué me tacharon de mentiroso? O ¿Porqué piensan que no somos hermanos ya que no nos parecemos? —¡Terry!— escuché a mamá gritar cerca, segundos después se abrió la puerta trasera y salió mamá. —¿Qué haces aquí solo cariño?—se acerco mamá quedando al lado mío de pie. —Hay algo que me molesta—alce la mirada frunciendo el ceño y aventando la hoja. —¿Qué es? Pequeño, puedes decirme— mamá se sentó a mi lado. —¿Es necesario que los hermanos tengan el mismo apellido para ser hermanos?— cuestione, pensando que la pregunta era algo tonta. —¿Lo preguntas por lo sucedido en la escuela?— —Si, la directora dijo que Jayden y Charlie no son mis hermanos porque no tenemos los mismos apellidos— dije molesto —Eso no es verdad, si somos hermanos ¿No?— —¡Por supuesto que son hermanos! —exclamó mamá—tu papá y yo estamos casados, eso te convierte en mi hijo y a Jayden y Charlie en hijos de tu papá—mamá dijo sonriendo—y a ustedes en hermanos, tengan o no tengan los mismos apellidos o si se parecen o no, el ser hermanos no solo tiene que ver con eso, va mucho más allá, y si tú sientes a Jayden y Charlie como tus hermanos eso es más que suficiente, no importa lo que digan los demás— mamá acarició mi cabello en la nuca sonriendo — ¿De acuerdo? — —Sí mamá— sonreí, mamá me abrazó rodeandome con sus brazos y besó mi frente. —Bien, ahora vamos a comer algo y después haces tus deberes— mamá se levantó al igual que yo y entramos a casa. —No sabía que a Terry le molestará— Isen sonrió—el pequeño cuida muy de ellos, es por eso que estuve pensando en esto. — Isen le pasó el folder a Elizabeth, ella lo tomó, lo abrió leyendo el contenido de los papeles. —Papeles de adopción...— susurró Elizabeth abriendo los ojos sorprendida —cariño, ¿Hablas enserio?— alzó la mirada de los papeles, sus ojos brillaban y alguna lágrimas estaban listas para salir. —Sí cariño, muy en serio— Isen tomó la mano izquierda de Elizabeth entre sus manos y le sonrió. Elizabeth no pudo contener las lágrimas de felicidad. —¿Desde cuándo lo tenías planeado?— Elizabeth se tiró a los brazos de Isen rodeando su cuello sus brazos aún con los papeles en la mano y llorando. Isen correspondió el abrazo, acariciando suavemente la espalda de Elizabeth con sus manos. —Desde que nos casamos, inicie el proceso.— —No lo puedo creer—Elizabeth recompuso su postura, limpiando sus lágrimas con el dorso de la mano. —Hay que decirle a los niños, pero antes de eso hay que hablar con Jerry, debe firmar que acepta la adopción de los niños también— explicó Isen cambiando la expresión de su cara a una más seria. Elizabeth borró la sonrisa de su cara —hablaré con él, es por el bien de los niños, será comprensivo— bajo la mirada mirando los papeles pasando la punta del dedo índice acariciando el nombre de Jayden. —Hablaremos los dos con él, cariño—Isen tomó con la mano izquierda la mano derecha de Elizabeth y con la otra mano tomo su mentón alzando su cara para mirarla a los ojos— no tienes que hacer eso por tu cuenta, sé que es difícil volver a hablarle después de de lo que pasaron los niños y tú, pero yo estaré contigo ahí— acarició con su pulgar la mejilla de Elizabeth —¿De acuerdo? Por lo mientras hablaremos con los niños—se levantó inclinándose un poco besando la frente de Elizabeth para después erguirse completamente quedando de pie. —De acuerdo cariño, ve por los niños, yo preparé algo de helado para ellos— aparto los papeles de adopción y juntos los demás en un solo montón, tomando los y llevándolos con ella hacia la cocina. Isen por su parte subió a las escaleras escuchando los gritos de los niños desde el pasillo, camino hacia la penúltima habitación que es de Charlie y Terry y se quedó recargado en el marco de la puerta observando como Jayden y Terry peleaban por el control hasta que Jayden murió y lo soltó. —¡Eso fue trampa!—le grité soltando el control— hiciste que muriera. Voltee hacia la puerta y mire a papá, le sonreí y el me sonrió de vuelta. —Niños, bajen, su madre y yo queremos hablar con ustedes— avisó papá. —Ya vamos, solo muero— contestó Terry concentrado en el juego. —Nunca mueres— repliqué, acercándome a la consola y apagandola en medio del juego. —¡Jayden!— gritó Terry molesto y aventó el control para después levantarse. —Terry, si rompes el control no te compraremos otro— advirtió papá —ahora bajen los tres— papá se hizo a un lado y Terry salió de la habitación, me levanté y salí después de él. Al bajar a la sala mamá ya tenía puesto en la mesa los porta vasos y las copas de helado llenas de helado de chocolate y fresa. Terry se sentó en una orilla del sofá, yo me senté en medio, Charlie bajo junto con papá y se sentó a mi lado. Cada uno tomó una copa de helado y empezamos a comer, mamá y papá quedaron de pie del otro lado de la mesa frente a nosotros. —Niños queremos hablar con ustedes—comenzo diciendo papá. —Yo no fui el que rompió el florero de arriba—Terry hablo centrado en comer su helado. —No es sobre eso, pero ahora que lo mencionas, ¿Quién fue? Les he dicho que no jueguen con la pelota dentro de casa—pregunto mamá. —Yo no fui—Charlie y yo dijimos al mismo tiempo riéndonos. —Después hablaremos sobre eso— papá interrumpio nuestro posible regaño —sobre lo que queremos hablar es sobre ustedes, así que pongan atención, dejen de comer un momento.— Los tres dejamos las copas de helado en la mesa no sin antes meternos una cucharada en la boca. —Ah mi cedebro—nos quejamos Terry y yo al mismo tiempo, Charlie es más listo que los dos así que no le pasó eso. Mamá y papá rodaron los ojos y rieron. —Niños ya, esto es serio—nos reprendió mamá—¿Estás seguro de adoptarlos? Solo miralos—le preguntó mamá a papá riendose de nosotros. —Ahora que los veo, no creo que sea tan buena idea—rio papá. —Esperen esperen ¿Adoptar a quién?— preguntó Terry. —A Jayden y Terry los adoptaré, si es que quieren— respondió papá. —Y yo te adoptaré a ti Terry, si así lo quieres— dijo mamá. Terry se quedó callado al igual que yo, hasta que Charlie habló. —¿Qué es adopción?— preguntó confundido. —Si, ¿Qué es eso?— pregunté. —Bueno, eso quiere decir que los tres serían hermanos, sus papeles que se usan en la escuela dirían que son hermanos y nadie dudaría de eso— explicó papá — los tres tendrían los mismos apellidos— finalizó. —¿Entonces tú serías mi mamá para siempre y ellos mis hermanos?— cuestionó Terry. —Así es pequeño, ¿Entonces les agrada la idea de ser adoptados?—nos preguntó mamá. —¡Sí!— gritamos los tres al mismo tiempo —¡Seremos hermanos!— gritó Terry felizmente. Me levanté corriendo y abracé a papá, en seguida se nos unió Charlie, Terry abrazó a mamá y papá a mamá junto nos nosotros tres. Terminando el abrazo volvimos a sentarnos para seguir comiendo nuestro helado, papá se sentó en el sofá de uno a un costado y mamá se sentó cargando a Charlie en las piernas. —Deben saber que el proceso para que tengan los mismos apellidos es muy largo, tendremos que hablar con su padre Jerry sobre esto — dijo papá. —Pero si nosotros queremos, ¿No es eso suficiente?— repliqué ante lo dicho por papá. —No cariño, tu padre Jerry debe estar de acuerdo con eso. — mamá me explicó y acarició mi cabeza. —No es justo, debería ser lo que nosotros queramos.— dije enojada. Algo malo de mi, es que cuando me enojo lloro, comencé a llorar. —Tranquila pequeña, resolveremos eso— me consoló mamá. —Es que yo...— decía entre lágrimas —quiero que Terry sea mi hermano...— seguí llorando. —Somos hermanos aún sin tener los mismos apellidos Jay—Terry me abrazó mientras seguía llorando— mamá y papá solucionaran eso, tenlo por seguro. Después de calmarme, mamá nos mandó a hacer los deberes, los tres subimos a nuestras habitaciones, mientras papá y mamá se quedaron hablando en la sala. —¿Cuándo piensas hablar con Jerry?— preguntó Isen a Elizabeth. —Le hablaré ahora mismo. — Elizabeth tomó su celular y comenzó a marcar. Después de el tono sonara tres veces, Jerry por fin contestó. —¿Qué quieres Elizabeth? No tengo dinero para tus hijos— reclamó Jerry del otro lado del teléfono. —No es por eso que te marco, necesito hablar contigo en persona sobre los niños, es urgente— explicó, tratando de guardar la calma, miró a Isen pidiendo apoyo. —Tranquila— le susurró Isen. —Si es muy urgente, te espero en la cafetería del centro, en 30 minutos— dijo y colgó la llamada sin dar la oportunidad a Elizabeth de decir algo más. —Listo, hablaremos ahora— dijo guardando su celular. —Bien, vayamos, le diré a Karla si puede cuidar a los niños un momento.— Isen se levantó y salió de casa rumbo a la casa de su vecino. Elizabeth se quedó sentada en la sala encorvada, mirando al piso con su cabeza reposada en sus brazos, su cabello cubría su manos ya que este caía hacia enfrente. Isen regresó entrando en la sala junto con Karla. —Cariño— habló Isen, Elizabeth se recompuso y se puso de pie. —¡Oh! Lo lamento Karla, muchas gracias por cuidar de los niños, no nos tardaremos.— Elizabeth tomó su bolso y abrigo y camino a la puerta. —No se preocupe señora Ares, me gusta cuidar a los niños— dijo Karla sonriente. —Hay dinero en un tarro en la cocina por si quieren pizza, los niños están arriba haciendo su tarea— explicó Isen, sacando su billetera y tomando dos billetes de 50 dólares dándose los a Karla — esto es por cuidarlos tan repentinamente, gracias. Karla tomó el dinero —sin problema señor Isen, gracias. Karla es una chica de 18 años, tez morena clara, cabello castaño y ojos oscuros, sus padres no son de mucho dinero así que ella trabaja en sus tiempos libres para ahorrar para la universidad. Isen salió junto con Elizabeth y subieron al auto rumbo a la cafetería del centro. 15 minutos después del viaje, Isen estacionó frente a la cafetería, ambos bajaron del auto y entraron buscando a Jerry, quién estaba en la mesa del fondo, caminaron hacia el y tomaron asiento. —¿Porqué lo trajiste? Lo que tenga que ver con los niños es entre nosotros— habló despotamente Jerry sin siquiera saludarlos. —Hola Jerry, lamento molestarte e Isen está aquí porque es mi esposo y también le conciernen los niños— explicó Elizabeth, tratando de ser lo más cortes posible ante los comentarios de su ex-esposo. —Hola Jerry— saludo Isen. —Como sea, ¿Qué es tan importante?—dijo sin interés Jerry, sacando un cigarrillo y poniéndolo en su boca. Una mesera se acercó interrumpendo a atender la mesa. —Buenas tardes, bienvenidos ¿Puedo tomar su orden?— preguntó tomando un lapicero y libreta entre sus manos. —Buenas tardes, dos cafés americanos helados, ¿Quieres algo Jerry? Yo invitó— preguntó Isen. —Un sandwich de carne y un café n***o— pidió Jerry— sacando su encendedor. —Enseguida se traigo su orden, y señor disculpe pero no puede fumar dentro, compermiso— la mesera se despidió y caminó rumbo a la cocina. Jerry quitó el cigarro de su boca y lo coloco en la mesa junto al encendedor miró a Elizabeth quien traía el folder con los papeles en la mano. Elizabeth tomó el folder y se lo extendió —Queremos que permitas a Isen adoptar a Charlie y Jayden firmando estos papeles— Elizabeth soltó el folder en la mesa. Jerry rio, alzando la comisura izquierda de su boca —¿Darlos en adopción?— preguntó petulante—¿Estás loca? No daré permiso para que mis hijos sean adoptados y menos por él. — Jerry tomó el folder con los papeles y los empujó hacía Elizabeth. —Es por el bien de los niños, ¿Acaso sabes cómo les afecta el que piensen que no son hermanos de Terry?— Elizabeth estaba tratando de guardar la compostura, sabía desde un inicio que no sería fácil. —¡No don hermanos de ese niño!— gritó Jerry —¡Y no dejaré que sean hijos de él!— continúo dando un manotazo en la mesa para después señalar a Isen. Algunos comensales voltearon a ver qué sucedía en su mesa, sin embargo, a Jerry eso no le importaba. —No hables así de mi hijo y no le grites a ella— habló Isen mirando a Jerry fríamente. —No me digas que hacer— replicó Jerry —no firmaré nada— sentenció cruzándose de brazos y recargandose en el respaldo del asiento con una postura desafiante. —Jerry por favor, esto es para el bien de ellos, firma los papeles— suplicó Elizabeth. —No lo haré, son mis hijos, no los de él— siguió negándose. Isen ya no podía soportar la hipocresía de aquel hombre, de repente le nació su lado paternal cuando en más de tres años ni siquiera sé apareció en sus cumpleaños para felicitarlos, durante más de tres años nunca se ha hecho responsable de ellos como padre. —Es suficiente— habló Isen — tomó losel folder y lo abrió frente a Jerry colocando una pluma encima —¿Cuánto quieres por firmar los papeles?— preguntó Isen seriamente, mirando fijamente a Jerry. Jerry por el contrario rio y se inclinó hacia la mesa —¿Cuánto quiero?— preguntó con ironía —no firmaré los papeles ni aunque me paguen, no permitiré que sigan construyendo su familia, mientras destruyen la mía — Jerry tomó el folder y lo cerró— permití que te divorciaras de mi y te llevarás a los niños, no permitiré esto— le dijo a Elizabeth. —¿Porqué? ¿Porqué no puedes hacerlo?— cuestionó Elizabeth molesta —nunca te has interesado en los niños, ni te has hecho responsable de ellos— reclamó —no les haz comprado un solo par de tenis ni de ropa, te haces llamar su padre, ¡Pero no haces nada de lo que un padre haría!— comenzó a gritar Elizabeth haciendo que los clientes volteran a verlos de nuevo —¡¿Dónde estuviste cuando nació Charlie?!— gritó molesta— ¡¿Dónde estuviste cuando estuvo internado durante 6 meses por complicaciones en sus pulmones?!— se puso de pie inclinándose hacia Jerry apoyándose en la mesa —¡¿Dónde estabas cuando Jayden aprendío a andar en bicicleta?! O cuando cambió de dientes, ¡¿Dónde estabas?!— gritó finalmente. Isene se levantó y tomó a Elizabeth haciéndola sentarse de nuevo. —No firmaré y es mi última palabra.— sentenció Jerry. —Bien, consigue un abogado, haremos esto legalmente— advirtió Isen levantándose junto con Elizabeth. —¡Disculpen la escena, me haré cargo de su cuenta como disculpa!— habló Isen en voz alta disculpándose. —Espera en el auto cariño, en un segundo voy— le dijo a Elizabeth dirigiéndose a la caja. Elizabeth tomó su cosas y comenzó a hacia la salida de la cafetería. Isen salió de la cafetería y subió al auto, dentro se encontraba Elizabeth llorando. —Calma cariño— le reconfortó Isen —solucionaremos esto.— afirmó abrazándola. Unos minutos después Elizabeth se calmó. —Hablaré con Thomas, sobre esto, nos dirá que podemos hacer— Isen encendió el auto. —¿Y si no podemos hacer nada?— preguntó Elizabeth preocupada —los niños están emocionados, no debimos decirles hasta que fuera posible— se lamento. —Algo habrá que podamos hacer— respondió tranquilamente mientras conducía a casa. Al llegar a casa Isen estacionó el auto —no les diermos a los niños sobre esto— pidió Elizabeth —no por ahora. —De acuerdo, entremos— aceptó. Al entrar a casa los niños estaban en la sala sentados viendo una película. —Hola pequeños, ¿Cómo se portaron?— saludó Elizabeth. —Bien, Karla nos ayudó con los deberes y terminamos más rápido— contestó Jayden. Karla salió de la cocina con un tazón de palomitas. —Hola señores Ares— saludó caminando hacia la sala y dejando el tazón en la mesita —ya me retiro, tengo deberes que hacer también— dijo sonriendo amablemente. —Si esta bien, gracias por cuidarlos— agradeció Elizabeth, Karla se despidió de los niños y salió de la casa. —¿A dónde fueron?— cuestionó Terry. —Salimos por cosas de trabajo— contestó rápidamente Isen, tomando asiento para ver la película, mientras Elizabeth iba subía a su habitación. —¿Sobre qué?— siguió preguntando. —Sobre los futuros socios— respondió Isen. Terry no estaba convencido de las respuestas dadas por su padre, sin embargo, lo dejó así y siguió viendo la película. Hora y media después de que la película empezará, Jayden, Terry y Charlie se quedaron dormidos. Isen subió a cada uno a su habitación, arropando los para después ir a su habitación donde estaba Elizabeth. —Los niños se quedaron dormidos— dijo mietrabas entraba y se cambiaba de ropa. Elizabeth por su parte estaba en su tocador quitándose el maquillaje. —Siempre se quedan dormidos con las películas— rio, mientras pasaba la pequeña toallita por su cara. —Y aún así les gusta verlas— comentó Isen caminando a la cama y destendindola para acostarse. —¿Hablarás con Thomas mañana?— preguntó Elizabeth levantándose y caminando hacia la cama. —Hablaré con él mañana, entre más rápido arreglemos esto mejor— contestó Isen suspirando cansado. Elizabeth se acostó a su lado, acercándose a él, abrazándolo por la cintura quedando si cabeza recargada en su pecho. Isen la rodeo con su brazo acercándola más a él. —De acuerdo— contestó Elizabeth —hasta mañana, te amo. —También te amo — respondió Isen, besando su cabeza —hasta mañana— susurró y ambos quedaron dormidos.
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