Helios estaba tan concentrado en la pantalla de la laptop que ni siquiera notó mi presencia. Deje las llaves en el bol al lado de la puerta, deje mis cosas en el mesón, me quité los zapatos y camine hasta la sala en donde está sentado con mi laptop.
—Helios
Dio un pequeño brinco, supongo que lo sorprendí
—Thea, no te escuche llegar
—¿Estas bien? Tienes los ojos hinchados
—Estoy bien
—¿Pasaste todo el día en la computadora?
Helios le puso pausa al video, se froto los ojos y luego puso la laptop a un lado.
—En la mañana usé la laptop, luego decidí explorar tu apartamento
—¿Qué exploraste?
—Bueno, recorrí todo otra vez y usé todos los objetos que me enseñaste y lo que no me enseñaste como se usaba lo busqué en internet. Aproveché para anotar todo lo que aprendí y luego vi la televisión, me quedé dormido en el mueble y luego decidí usar la computadora otra vez.
—¿Comiste algo?
—Sí, me comí el pollo que dejaste para mí.
—Está bien, creo que deberías descansar la vista. No es bueno para tus ojos que pases tanto tiempo viendo la televisión y usando la computadora. Tus ojos no están acostumbrados a eso y me preocupa que te dañes la vista.
—Luego descansare, voy a terminar de ver este video sobre la civilización.
—Bueno, como quieras, yo te lo advertí. Yo tuve un día agotador así que iré a darme un largo baño, nos vemos para la cena en unas horas.
—Bien
Entre a mi baño, llene la bañera con agua tibia agregue sales de baño en lugar de una bomba de baño espumosa, esas cosas son caras y merecían que estuviera muchas horas sumergida y con Helios aquí no podía pasar tantas horas en el baño, él ya había estado todo el día solo y no quería estar desnuda y expuesta tantas horas.
Me sumerjo en la bañera, dejé mi cabeza recostada en un paño en la orilla de la bañera y cerré loso ojos. El agua caliente combinada con las sales de baño se sentía increíble, mi cuerpo se sentía menos tenso, sin darme cuenta me quedé dormida.
Me despertó el dolor de cuello y el agua fría, debí dormirme un buen rato porque el agua se había enfriado. Me levante, quite el tapón de la bañera y abrí la ducha. Me metí completamente y dejé que el agua tibia volviera a calentar mi cuerpo y relajara mi cuello dolorido, se sentía muy bien y relajante. Champú de manzana verde para mi cabello, jabón de frutas para mi cuerpo, me encantaba los olores frutales, me hacían sentir animada otra vez. Cerré la llave y me seque, aplique crema en todo mi cuerpo y me puse una bata de dormir con tirantes, enrolle una toalla en mi cabello y salí a buscar mi celular para ver que pedía de delivery.
Cuando salí de mi cuarto me tropecé con Helios y di un pequeño grito, cosa que hizo que se asustara.
—¿Qué te pasa, por qué gritas?
—Me asustaste, se me había olvidado que estas aquí. Estoy acostumbrada a vivir sola, es raro tener a alguien más aquí.
En ese instante me di cuenta que Helios me miraba de arriba hasta abajo y cuando terminó su escaneó levantó una ceja —¿Qué clase de ropa llevas puesto? Normalmente estas muy tapada y ahora estas mostrando mucha piel.
No puede evitar sonrojarme —Ya te dije que se me olvidó que estabas aquí, esta es la ropa que uso cuando estoy sola. Voy a cambiarme. — Antes de que pudiera responderme entre a mi cuarto y cerré la puerta. Me lancé en la cama y tapé mi cara con una almohada, que vergüenza, como pude olvidarme de él por segunda vez en un mismo día. Qué pena que me viera con esta ropa, es una bata de dormir de tiras, bastante escotada y corta.
Busque entre mi ropa y volví a ponerme el pijama que tenía anoche, respire profundo y volví a salir. Helios estaba acostado en el mueble y cuando me vio habló
—Oye, lamento hacerte sentir incomoda, sé que esta es tu casa y estoy interfiriendo en tu estilo de vida.
—Tranquilo, está bien.
—¿Quieres que prepare unos sándwiches? Ya sé hacerlo
—No, tranquilo, pensaba pedir comida, así pruebas algo diferente y sabroso.
—Me gusta esa idea
—¿Qué te gustaría comer?
—No sé, recuerda que no conozco este mundo ¿qué sugieres?
—Podríamos pedir, tacos, sushi, hamburguesas, comida china, comida tailandesa, comida coreana. La verdad es que hay muchísimas opciones, pero no sé qué podría gustarte. ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Qué es lo que más te gusta comer en tu mundo?
—Me gusta la carne, todo lo que tenga carne me gusta, soy un hombre de gustos simples.
—Umm, podríamos pedir hamburguesas, estoy segura que te gustará.
—Confiaré en ti, si no me gusta no volveré a confiar en ti.
—Ok, sin presiones.
Busqué en i********: los lugares de hamburguesas que me gustan y trabajan hasta tarde y revisé las imágenes para ver cuales tenían las carnes más grandes y pedí dos hamburguesas doble carne con tocineta, vegetales y queso amarillo para Helios, para mi pedí una hamburguesa con carne, tocineta, vegetales, champiñones y doble queso amarillo. Dos refrescos grandes y dos brownies para el postre. Esperamos unos 20 minutos cuando sonó el timbre Helios estaba tan emocionado que corrió y abrió la puerta antes que yo pudiera detenerlo. Él sabía que apenas sonara la puerta la comida estaría aquí porque el muchacho del delivery había tocado el intercomunicador y yo le pedí que subiera.
Cuando Helios abrió la puerta el muchacho del delivery miro de arriba hacia abajo Helios, supongo que solo era normal ver a hombres con esa vestimenta en Halloween o en fiestas de disfraces.
—Entrega para la señorita Thea
—Sí, aquí es — respondió Helios con una sonrisa
—Ya le entrego el dinero, Helios por favor agarra con cuidado la comida. — dije mientras caminaba hasta la puerta con el dinero.
Helios agarró las bolsas y las puso con mucho cuidado sobre la mesa. Yo le di el dinero al muchacho que hizo la entrega.
—Quédese con el cambio.
—Muchas gracias, señorita, que tenga buenas noches. Disfrute su comida.
—Gracias, buenas noches. — cerré la puerta y me dirigí hacia el comedor.
—Apúrate, Thea, esto huele delicioso, ya lo quiero probar.
—Ya, ya, yo también tengo hambre. — Agarre las bolsas y saque toda la comida con cuidado.
—Estas son tuyas y esta es tu bebida. Es refresco y es bastante dulce, tómatelo poco a poco.
—Entendido.
—No comas nada aun, espera. — Lleve corriendo los brownies para la cocina y volví a sementarme al lado de Helios para comer, no quería perderme de su cara cuando probara la hamburguesa. —Ok, ya estoy aquí, come.
—¿Cómo se come esto?
—Mira como lo hago yo — Saqué mi hamburguesa y le di un mordisco. Helios hizo lo mismo que yo y cuando saboreo la hamburguesa puede escuchar el ummm. Le había gustado.
Helios se comió dos hamburguesas sin hablar, estaba fascinado con su sabor y se las disfruto. El refresco se lo tomó poco a poco como yo se lo había dicho y estoy segura que también le gusto porque no dejo nada.
—¿Te gustó la comida?
—Sí, estaba delicioso. Me gustan las hamburguesas.
—Que bueno que te gustó ¿te quedó espacio para el postre?
—Me siento lleno, pero igual me lo voy a comer, siempre hay espacio para algo dulce.
Me reí y me levante de la mesa —Está bien, ya lo voy a preparar. —Entre a la cocina, saque el helado de mantecado y el sirope de chocolate. Abrí el empaque de los brownies y puse uno en cada plato, agregué una bola de helado y sirope por encima. Guardé el helado y el sirope, busqué unas cucharas y llevé el postre a la mesa. Helios observaba intrigado lo que llevaba en la mano antes que pudiera preguntarme que era eso le explique que era un brownie y el helado. Me senté a su lado y antes que me hablara le di una probada a mi brownie para que él viera como comerlo.
—Esto no se veía así cuando lo trajo el repartidor.
—Lo sé, él trajo solamente esta parte, el brownie. Yo le agregue lo demás para hacerlo más delicioso.
—Lo hiciste muy bien, está bien rico, me gusta.
No había visto a Helios tan relajado y tan alegre en el tiempo que habíamos compartido, los postres y la comida lo hacían feliz. Se veía mucho más guapo así que con su cara de amargado.
—Gracias por la comida, Thea, me gustaron tus opciones. La próxima vez yo elegiré, voy a buscarlo en Yooutube primero.
—De nada, me alegra que te gustara. Me parece bien tu idea, siempre que no elijas algo muy costoso.
—¿Qué haremos mañana? Me prometiste que iríamos a pasear.
—Aún no sé que haremos, mañana improvisare, lo que si tenemos que resolver es tu vestimenta. No puedes salir con esa ropa.
—¿Qué tiene de malo mi ropa?
—No tiene nada de malo, pero la gente en este mundo no se viste así, la idea es que te veas como uno más del montón.
—¿Tienes ropa que me quede?
—La verdad creo que sí, tengo ropa de mi ex novio, quizás te pueda quedar. Espera voy a ir a buscarla. — Me levante corriendo y fui a mi cuarto, busque en la parte de abajo del closet y encontré la caja en la que guardé su ropa cuando terminamos, había pensado en quemarla para vengarme, pero me alegraba no haberlo hecho.
Mi ex novio Robert amaba usar ropa ancha para estar en la casa, solía comprar la ropa 3 o 4 tallas más grandes. A mí no me gustaba porque le quedaba demasiado grande, pero hoy estaba feliz de que él usara ese tipo de ropa porque Helios era mucho más grande que él, en todos los sentidos, algo de eso le quedaría bien. Encontré un jogger n***o con tira ajustable y un mono deportivo color gris, cuatro franelas deportivas, una negra, azul, gris y una blanca. Saqué los zapatos deportivos que estaban en el fondo de la caja, los zapatos que planeaba regalarle el día que me termino. Cruce los dedos para invocar la buena suerte y que estos zapatos le queden bien a Helios. Dioses de la suerte ayúdenme a que estos zapatitos calcen en esos pies.
Encontré a Helios en el comedor, justo en el sito que lo dejé, tenía la cabeza apoyada en su mano derecha y los ojos cerrados. No me extraña que se quedara dormido después de todo lo que acababa de comer, era demasiado. Me quedé observándolo sin saber que hacer, me daba lastima despertarlo a pesar de que estaba en una posición incómoda, pero antes de que yo pudiera tomar una decisión Helios abrió los ojos.
—Thea, volviste rápido ¿pudiste encontrar algo?
—Sí — caminé hasta él y le di la ropa, él la tomó y la observo con el ceño fruncido. —Tranquiló, esa ropa está limpia, yo la lave antes de guardarla.
—No estoy muy convencido de usar esto ¿no es mejor que use mi ropa?
—Estoy muy segura que no debes usar tu ropa, ahora mídete esto primero — dije mientras le entregaba los zapatos. —Estos son zapatos, similares a los que yo uso y quiero ver si estos te quedan.
—Ok, pero… ¿cómo se usa esto?
—Dame tu pie para enseñarte — dije mientras me agachaba con el zapato derecho en mi mano.
Helios dudó, pero al final se quitó su zapato estilo zapatilla, tenía los dedos de los pies muy bonitos, eran perfectos, no como los míos que tenía un dedo más gordo que los demás. Desamarre las trenzas de los zapatos, lo afloje y moví la lengua del zapato lo más que pude y le dije —Por esta abertura debes meter el pie — Helios obedeció y metió el pie, para nuestra suerte si le quedaba bien la talla 40. Ajuste las trenzas y repetí el proceso con el otro pie, cuando termine le pedí que se levantara y caminara a ver si de verdad le quedaban bien y no le molestaban para caminar. Obedeció y caminó por todo el apartamento, cuando terminó volvió a sentarse y habló
—Me siento raro con esto, mis pies están presos.
—Lo sé, debe ser muy extraño porque no estás acostumbrado a este tipo de zapatos, pero te acostumbraras. Ahora mídete la ropa, por favor, quiero ver si eso te queda.
—Bien, ya voy, primero me quitaré esto — se inclinó hacia abajo y se quitó los zapatos. Los dejo en el suelo y luego se fue a su habitación.
—Yo te espero en el mueble, si necesitas ayuda me llamas. — dije mientras lo veía caminar hacia su habitación.
No me respondió, pero supuse que si me había escuchado. Me levante me fui a recostar en el mueble, no pasó mucho tiempo para que Helios apareciera frente a mí. Así que así es como debería lucir esa ropa, en definitiva, a Helios le queda mejor que a Robert. La franela gris estaba totalmente pegada a su pecho y un poco suelta en la parte de abajo. El mono deportivo gris le quedaba ajustado, su trasero se veía excelente, totalmente redondo y perfecto, quizás muy perfecto. Se veía mucho más atractivo con esta ropa, le lucía bien el estilo deportivo.
Sonreí y aplaudí —Excelente, te queda perfecto, ya tienes ropa para salir mañana.
—Al principio no estaba muy convencido de esto, pero es bastante cómodo.
—Te voy a preguntar algo privado, pero necesito que me respondas porque es importante.
—Bien, pregunta.
—¿Tienes ropa interior? Es decir, tienes algo más aparte del pantalón o solo eso.
—Solo tengo puesto lo que me diste ¿por qué?
—Es que mañana pretendo comprarte ropa y no puedes andar rueda libre. Aquí se acostumbra a mantener las partes íntimas tapadas, aunque eso no se vea con la ropa que usas.
—Ummm
—¿En tu mundo usan ropa interior?
Helios se dio la vuelta y no me respondió, se fue a su cuarto y cuando volvió venía con una prenda similar a un short y lo extendió frente a mí.
—Esto es lo que usamos para tapar nuestras partes, en el templo casi nunca lo usamos, solo usamos nuestras túnicas. Esta prenda la usamos cuando salimos del templo para viajes, excursiones, paseos o reuniones.
—Entiendo, lo único es que esa ropa interior no podrás usarla con la ropa que te di, eso es muy grande.
—Lo sé, por eso no me lo puse.
—Hubieras comenzado por decir eso, era más fácil, igual no importa. Mañana te comprare ropa interior y otras cosas para que te sientas más cómodo ¿ok?
—Ok
—Entonces, me voy a dormir. Por favor, no me vuelvas a despertar, yo me levanto a las 7 de la mañana.
—Bien, hasta mañana, Thea —se dio la vuelta y se fue a cuarto.
—Buenas noches, Helios — dije, aunque no sabía si me iba a escuchar.
Me levante, camine hasta el sitio en el que Helios dejo tirados los zapatos deportivos, los recogí, apague todas las luces y me fui a la habitación de Helios para dejar los zapatos en su puerta, toqué y le dije que dejaría los zapatos afuera para que los guardara. Entre a mi habitación, apague las luces y me lance en la cama, estaba agotada y mañana iba a ser un día muy largo. Cerré los ojos y el cansancio hizo de las suyas y me ayudo a quedarme dormida al instante.