La sala del consejo de los sabios está ubicada en el ala central, detrás de unas puertas de madera inmensas y muy antiguas, con un tallado en forma de espirales en todo el borde de la puerta y en el centro una cerradura color dorado. Al entrar en la sala lo primero que captan mis ojos es lo grande que es ese lugar. El techo abovedado, luce como el de las películas antiguas, es muy alto y con una viga de madera en el centro que sirve como soporte y decoración. La sala tiene unas 20 lámparas de gas y 5 antorchas en las paredes que en este momento están apagadas porque aún hay luz solar. Las ventanas son largas y anchas, ocupan gran parte de la pared del fondo lo que permite que la sala se vea completamente iluminada por la luz solar. En el centro está una mesa muy grande que parece estar hecha de piedra, tiene forma ovalada y espacio para unas 50 personas si soy exagerada, pero solo hay sillas para 20 personas, lo que abarca nada más la mitad de la mesa. En el sitio curvado del ovalo, lo que parece ser la cabecera está sentado un hombre de cabello blanco, con bastantes arrugas, se ve un poco jorobado, pero no sé si es por la forma en la que está sentado o que de verdad ya es tan anciano que tiene joroba. Su color de piel es un marrón claro y sutil que me recuerda a la canela en polvo que uso para mi te. Sus ojos envejecidos por su edad se veían de un color verde oscuro. A pesar de su edad se ve como un señor bastante atractivo, las señoras del ancianato en el que hice labor social hace unos años seguro se pelearían por invitarlo a jugar cartas o llevarlo a bailar, supongo que era muy guapo cuando estaba joven.
El hombre de cabello blanco estaba ocupado escribiendo en lo que parecía ser un pergamino, cuando entramos a la sala vio a Helios rápidamente y luego fijó sus ojos verdes en mí, me miro lentamente de arriba hacia abajo en silencio.
—Gran sabio — dijo Helios y luego hizo una reverencia con la cabeza. Yo me quede en silencio observándolos.
El gran sabio sonrió ampliamente y le hizo señas a Helios para que se acercara a él. Helios se apresuró para acercarse a él, cuando estuvo frente a su asiento el hombre de cabello blanco se levantó y lo abrazo, al ponerse de pie pude comprobar que si tiene una pequeña joroba. Le dio un abrazo fuerte y cálido a Helios, algo que no me esperaba porque todos parecen ser muy fríos y distantes.
En medio de ese abrazo Helios le habló al gran sabio en un tono de voz tan bajo que no pude escuchar lo que le dijo, estuvieron unos minutos conversando en este tono de voz incomprensible para mí. Cuando Helios dejo de hablar se separaron.
—Helios, que bueno tenerte de regreso. — dijo el gran sabio.
—Es bueno estar de regreso en casa, tengo mucho trabajo por delante, estas dos semanas en el otro mundo fueron muy productivas, pude recopilar mucha información.
—Me alegra, mucho eso, ya quiero escuchar todo lo que viviste allá, pero primero creo que debemos hablar sobre nuestra invitada. — dijo el gran sabio mientras me observaba. —Acércate, por favor — me exigió.
Helios se giró para mirarme y me hizo señas con la mano para que me acercara a ellos como había pedido el gran sabio. Caminé hasta ellos y me detuve al lado de ellos un poco nerviosa, ese hombre había sido muy amable con Helios pero ahora estaba muy serio con sus ojos verdes fijos en mí.
—Gran sabio, ella es Thea, es la mujer que cruzo la puerta hacia nuestro mundo el día que soñé con nuestra diosa, también es la mujer que cuidó de mi en el otro mundo. Ella se encargó de mostrarme y enseñarme todo lo que pudo de su mundo. — explicó Helios con una pequeña sonrisa o al menos eso me pareció ver por un instante, luego volvió a tener su cara inexpresiva y rígida.
—¿Señorita? — me preguntó.
—Sí, aun no se ha casado — respondió Helios antes que pudiera decir algo.
—En ese caso, es un placer conocerla señorita Thea — dijo el gran sabio y extendió su mano para estrechar la mía.
—Mucho gusto en conocerlo, señor ¿gran sabio? — pregunté al tiempo que estrechaba su mano.
—Supongo que Helios no te explico mucho sobre los miembros del templo.
—La verdad no — respondió Helios, otra vez impidiendo que yo hablara.
—En ese caso vamos a sentarnos para hablar un poco, antes que inicie la reunión del consejo — dijo el gran sabio y nos señaló las sillas que estaban ubicadas al lado de la silla en la que él estaba sentado cuando entramos a la sala. — Helios siéntate a mi derecha y Thea por favor siéntese a mi izquierda.
Nos sentamos como él lo pidió, Helios a su derecha y yo a la izquierda. Era muy raro, me sentía como si estuviera en una película antigua, como si estuviera sentada con el rey Arturo en su mesa redonda.
—Señorita Thea, quiero agradecerle por haber ayudado a nuestro hermano Helios en su mundo, espero que él no le causara muchos inconvenientes.
—No fue nada — respondí con una sonrisa.
—Señorita Thea, como usted fue tan buena con nuestro hermano Helios yo le voy a dar un voto de confianza porque confío en el buen juicio de Helios. Puedo confiar en usted, ¿verdad?
—Sí, puede confiar — respondí, intrigada de lo que pudiera decirme a continuación.
—Excelente, entonces me presentaré como se debe. Yo soy Artemis, el gran sabio de este templo. El gran sabio es el que se encarga de liderar la hermandad y soy el único que está autorizado para comunicarse con nuestra diosa Calylis, a menos que ella desee hablarle directamente a alguno de sus hijos.
Yo asentí con la cabeza para que Artemis continuara con su explicación.
—Nuestra hermandad se divide en 4 categorías, los sabios son los miembros con el rango más alto, se podría decir que son los que lideran la hermandad, por las funciones que cumplen. Los superiores es el segundo rango en nuestra jerarquía, son los miembros más destacados que llevan a cabo las tareas más significativas y se encargan de las relaciones públicas del templo con el exterior, también se encargan de entrenar a los jóvenes que serán ascendidos a líderes. Los líderes que son lo que se encargan de supervisar y coordinar todas las actividades que realizan los aprendices. Por último, tenemos a los practicantes que son los hermanos más nuevos e inexpertos en nuestra hermandad, ellos se encargan de las tareas básicas del templo. Más adelante Helios te explicará a detalle las funciones de cada m*****o de la hermandad—Explicó Artemis.
Helios asintió con la cabeza y el gran sabio continuo con su explicación.
—Desde la primera aparición de nuestra amada diosa existen los hermanos Calys, un grupo de fieles servidores que se dedican a alabarla y cumplir con sus deseos. Sin embargo, este templo apenas tiene 300 años, su construcción inició el día que nuestra diosa le pidió al gran sabio de esa época que mandara a construir un lugar dedicado a alabarla y darle refugio a sus hijos. A medida que pasaron los años se fue ampliando hasta llegar a ser lo que es hoy en día. Al inicio el propósito de este templo era darle refugio o los seguidores de la diosa Calylis, pero ahora nuestro propósito, aparte de alabar a nuestra diosa, es educar a las mujeres y prepararlas para su vida de casadas, también las ayudamos a encontrar esposos dignos para ellas. — Artemis volvió a mirarme fijamente — seguramente te preguntas por qué te cuento todo eso.
—Así es — respondí.
—La verdad es que nuestra diosa anuncio que tú vendrías a este mundo, ella no hace nada sin un motivo. Helios me confirmó que tú eres la persona que hemos estado esperando por eso creo que esta es una oportunidad magnífica para aprender más sobre otros mundos y quizás usar esta experiencia para evolucionar, por eso me gustaría pedirte que te quedes un tiempo en nuestro mundo. — dijo el gran sabio, pero yo sentí que me ocultaba algo, esa no era una razón de peso para quedarme, ellos querían algo más de mí y yo quería averiguarlo.
—Helios me había pedido que viniera con él a su mundo y me quedara unos días para conocer mejor el lugar. — le dije al gran sabio.
El gran sabio miró a de reojo a Helios, por su rostro pasó una expresión de confusión y enojo, todo fue muy rápido, pero estaba molesto por lo que acababa de decir.
—Ummm, ya veo. — El gran sabio miró a de reojo a Helios, por su rostro pasó una expresión de confusión y enojo, todo fue muy rápido, pero estaba molesto por lo que yo acababa de decir. —¿Eso quiere decir que te quedaras con nosotros un tiempo? — preguntó el gran sabio.
—Sí, accedí a quedarme una semana aquí. —respondí.
—Maravilloso. Entonces voy a pedir que …
Se escuchó un toc-toc-toc que hizo que el gran sabio Artemis dejara de hablar. La puerta se abrió y entro un hombre de cabello gris oscuro, llevaba las mismas ropas que Helios, supongo que ese era su uniforme porque todos los hombres que había visto hasta ahora estaban vestidos iguales.
—Perdón por la interrupción, mi señor, pero los sabios y los superiores ya están aquí. — dijo el hombre que estaba en la puerta.
—Hazlos pasar, por favor. — respondió el gran sabio.
Artemis se levantó de su silla, automáticamente como un robot Helios también se puso de pie, solo yo me quede sentada.
—Señorita Thea, levántese por favor y camine hasta aquí y señalo un espacio a su lado derecho, entre él y Helios.
—Sí, claro. — me levante y me ubique donde él me lo pidió.
Nos quedamos parados en silencio viendo como los miembros del consejo entraban a la sala. Cada uno se ubicó detrás de una silla, excepto Helios que seguía parado a mi lado. Dios mío que rayos comen estos hombres, todos están buenísimos. La mayoría de los hombres del consejo estaban buenísimos, todos de edades distintas, pero con un cuerpazo, similar al de Helios. Cuatro hombres destacaban en el grupo, eran los que tenían más edad, se les notaba por sus arrugas y cuerpos un poco envejecidos, a simple vista yo diría que el mayor tenía unos 80 años. Los otros 9 hombres eran mucho más jóvenes, se veían tan bien físicamente que es difícil calcular su edad, yo diría que van desde los 20 hasta los 40 años como mucho. Todos tienen brazos musculosos, unos más grandes que otros, y piernas tonificadas, seguramente debajo de toda esa ropa también hay unos abdómenes duros y marcados como el de Helios. Si todos realizan las mismas actividades no me extraña que todos tengan un cuerpazo. Incluso el tal Eros era bastante atractivo, la primera vez que lo vi no le di importancia porque no lo detalle bien, pero ahora que estaba de pie en silencio con el resto pude apreciarlo mejor. Su cabello oscuro hacía contraste con piel tan pálida y sus labios rojos, un rojo como la sangre como si usara una tinta de labios, hacía que sus labios resaltaran y se vieran provocativos. Sus brazos cruzados en su pecho hacían que resaltará cada músculo de su brazo, muy sexy.
Él se dio cuenta que lo miraba y sus ojos se encontraron con los míos, me dedico una pequeña sonrisa de boca cerrada y luego miró al gran sabio. Qué vergüenza, se dio cuenta que lo estaba viendo, pensara que soy una pervertida.
—No cierres las puertas, espera a que haga un anuncio. — dijo el gran sabio a un muchacho que estaba parado al lado de la puerta. El joven solo asintió con la cabeza y se quedó ahí esperando.
—Hermanos, como saben, nuestro querido hermano Helios ha regresado de su misión en el otro mundo y no regresó solo. Esta mujer que está a mi lado es la señorita Thea, ella es la misma mujer del incidente hace unas semanas.
Quiero informarles que ella viene en son de paz y espera poder quedarse aquí unos días ¿entendido? —preguntó con un tono amenazante el gran sabio.
Todos asistieron y respondieron al unísono —Sí.
—Ahora, Helios, por favor acompaña a la señorita fuera del salón y cuando termine nuestra reunión encárgate de darle un recorrido por todo el lugar. —le pidió el gran sabio a Helios.
—Sí, señor —respondió Helios. Luego me miro y me hizo una seña con la mano para que lo siguiera.
—Adiós, señorita Thea, nos veremos después para seguir conversando — se despidió de mi Artemis.
—Hasta luego —le respondí y para no ser grosera bajé la cabeza en señal de despedida porque el gran sabio y todos los que estaban en la sala tenían sus ojos fijos en mí, no me gustaba esto, pero tampoco quería parecer grosera.
Camine detrás de Helios hasta que estuvimos fuera de la sala y lejos de las puertas de madera.
—Quédate aquí hasta que alguno de los practicantes venga a llevarte a tu habitación, cuando termine la reunión iré a buscarte para seguir con el recorrido. — dijo Helios en un tono que me hacía pensar que era una orden y no una sugerencia. —¿Thea, me estás escuchando? preguntó irritado.
—Sí, Helios, estoy escuchándote — respondí enojada.
Helios arqueo una ceja
—Bien, entonces me voy, porque me esperan para comenzar la reunión. No te metas en problemas, por favor.
—Ajá, ya lárgate. —respondí.
Helios me lanzó una mirada asesina, seguro porque no le gustó cómo respondí, se dio la vuelta y caminó de regreso a la sala del consejo y detrás de él cerraron las puertas. Yo me quedé ahí parada viendo la enorme puerta de madera cerrada preguntándome que podrían estar hablando, desde donde estaba no se escuchaba absolutamente nada, me acerqué para pegar mi oreja de la puerta y tratar de escuchar mejor. Nada, silencio, al parecer esa madera era muy buena para silenciar voces. Estúpida puerta que no me deja escuchar lo que hablan.
—Disculpe, señorita — dijo alguien a mis espaldas y di un pequeño brinco del susto.
Me di la vuelta y vi al mismo chico que nos había anunciado que Artemis nos estaba esperando.
—No quería asustarla, solo venía a informarle que su habitación ya está lista, sígame por favor.
—Gracias — respondí con una sonrisa y comencé a seguirlo.