Capítulo 7 - El mundo de Thea

3233 Words
Thea  Tener a el extraño del templo en mi casa sentado frente a mí fue muy extraño. Al principio tenía mucho miedo, creí que él me haría daño o que me llevaría de regreso a su dimensión, para torturarme, obligarme a tener sexo con alguno de ellos o quien sabe qué cosa, pero no fue así. Él se quedó en la puerta tranquilo y luego cuando se acercó a mí no me lastimó, así que poco a poco comencé a tranquilizarme. Ahora él estaba en mi casa y tendría que obedecerme a mí. Me le quedé mirando fijamente, mientras él veía los edificios por la ventana. Ahora tranquilo parado frente a mi ventana, iluminado por los hermosos colores del atardecer y yo no estaba huyendo por mi vida podía detallarlo mejor. Él era un hombre que seguramente llamaba la atención en cualquier lugar con su aspecto de modelo, su cabello era de un tono dorado, similar al color del oro en las películas, solo un poco más oscuro. Su rostro todo ángulos, como una escultura, su nariz perfilada, ni muy delgada ni muy gruesa, tenía un tamaño perfecto para su cara. Sus labios gruesos y carnosos, que envidia, ojalá yo tuviera unos labios tan sexys y provocativos como los suyos. Es alto con una espalda ancha y sus brazos cruzados en su pecho hacían que se notaran más sus músculos, cada uno muy marcado, me daban ganas de tocarlos y ver qué tan duros estaban. Lo poco que podía ver de sus piernas entre los espacios abiertos de su túnica era agradable a la vista, unas piernas marcadas por los músculos, al igual que sus brazos. Sus pies estaban cubiertos por unos zapatos negros que parecían unas zapatillas. Es demasiado guapo para ser real, quizás si estoy loca, quizás él está en mi imaginación. Él sintió el peso de mi mirada y giró su cabeza y me dijo —¿Por qué me miras tanto? Acaso estas planeando como atacarme otra vez. Me ruboricé y respondí —Me preguntaba si eres real o si me volví loca — apenas esas palabras salieron de mi boca me arrepentí, como le iba a decir eso a un completo extraño, quizás si me había vuelto loca. Me miro y sonrío de medio lado, al parecer lo que le dije le parecía un chiste. —No puedo decirte si estás loca o no, no soy quien para juzgar eso, pero te puedo garantizar que si soy real. — dijo, luego bajo su cabeza hacia mi cara para que nuestros rostros quedaran a nuestra altura. Me miró fijamente a los ojos y preguntó —¿Quién eres tú? — y me miro con una intensidad que me dio escalofríos. Rompí el contacto visual y mire nuevamente a la ventana donde estaban los edificios que le señale hace unos minutos —Ya te dije quién soy, me llamó Thea. — Por el rabillo del ojo pude ver como se enderezaba y me miraba de arriba hacia abajo, aun sentía el peso de su mirada. —Sí, pero eso no me dice nada de ti, yo quiero saber más que tu nombre. Gire mi cabeza y lo mire —Ya te dije que era mi turno de hacer las preguntas, esta es mi casa, yo mando aquí. Primero responderás mis preguntas y luego puedes preguntar lo que quieras y largarte de mi casa. Levantó una ceja ante mi agresividad, se quedó en silencio unos segundos como si pensara muy bien sus próximas palabras, después de unos segundos finalmente habló — Está bien, responderé tus preguntas, pero no me iré a ningún lado. —¿A qué te refieres? No piensas volver a tu templo. —No, al menos por ahora, estoy aquí para conocer tu mundo y estoy seguro que eso no puedo hacerlo en un día. —¿Dónde piensas quedarte? —Aquí — dijo con una sonrisa de medio lado. —¿Aquí en mi casa? —Sí, dónde más podría quedarme. —No puedes quedarte aquí, estás loco. —Sí, puedo y lo hare — dijo mientras caminaba hasta el mueble de la estancia y se sentó con los brazos estirados como si fuera un rey en su trono. —No pienso moverme de aquí y dudo que tengas la fuerza suficiente para cargarme y sacarme de aquí. Yo no puede hablar, me limité a mirarlo con rabia. —Además, me debes una después de haber usado ese líquido que casi me deja ciego. Yo te había prometido que no te haría daño y aun así me atacaste. Dejar que me quede aquí es lo menos que puedes hacer por mí. —Bien, como quieras, simplemente no te atrevas a hacerme nada mientras duermo o te dejare ciego de verdad. —Ja ja ja ja no sé cómo serán las personas de este mundo para que tú seas tan desconfiada, pero si te hace sentir más tranquila de doy mi palabra que no te haré daño — se quedó en silencio unos segundos y me miró fijamente a los ojos — a menos que tú me hagas daño a mi primero, en ese caso me defenderé. —Y quién me garantiza que no estas mintiendo, como sé que es cierto y que no me harás daño. —Yo soy un hombre de palabra y lo que prometo lo cumplo. En mi mundo no hay nada tan valioso e importante como la palabra de un hombre, aquellos que no son capaces de cumplir lo que prometen son unos cobardes. —Umm, supongo que tendré que conformarme con eso, por ahora. —Entonces tenemos un pacto de no agresión — se levantó y camino hasta mi con su mano estirada. —Se supone que debes estrechar mi mano para sellar nuestro compromiso. —Ah, ya entiendo. Entonces tenemos un pacto —dije mientras estrechaba su mano. Cuando nuestras manos se tocaron sentí un corrientazo, una electricidad que recorrió todo mi cuerpo, era algo que jamás había sentido. Su mano era áspera, emitía un calor muy agradable mientras que su agarre era fuerte pero no lo suficiente como para lastimarme. Nos soltamos y le señale el mueble —Vamos a sentarnos, así estaremos más cómodos, porque esta será una conversación muy larga. —Antes de eso, crees que sea posible que me muestres este lugar. La verdad es que desde que entré me siento muy intrigado, me gustaría poder verlo todo y que me expliques que es todo esto. —Está bien, pero primero me gustaría saber tu nombre. Yo te he dicho el mío en dos oportunidades, eso me hace sentir en desventaja, además que no quiero llamarte “El extraño de otra dimensión” — O el papacito de otro mundo, pensé sin decirlo en voz alta. —Tienes razón, lo siento, disculpa mi falta de cortesía. Mi nombre es Helios Ariosto. —Tienes un nombre interesante ¿es un nombre común en tu mundo? —No tan común, al menos no es un nombre común en la región en la que vivo. En el resto del imperio si puedes conseguir a otros Helios. —Entiendo, bueno ahora que ya sé tu nombre podemos comenzar con el tour por mi apartamento. — Que suerte que mi psicóloga me creo el hábito que ordenar mi habitación cada mañana, gracias a eso me acostumbre a tener el apartamento perfectamente ordenado y limpio. Helios me dio una pequeña sonrisa de boca cerrada —Comencemos. Se notaba que estaba muy emocionado por esto. —Este lugar en el que estamos en la estancia o sala de estar, ambos términos son correctos para designar a este espacio. Estos que ves aquí son muebles, se usan para … —Sí, yo sé que es un mueble, en mi mundo también tenemos muebles y los usamos para sentarnos, simplemente se ven distintos a los de tu mundo, pero si sé que son y cómo se usan, puedes omitir esa parte. Que antipático, él dijo que quería saberlo todo y ahora se enoja. —Bueno, esto es un televisor ¿tienen de estos en tu mundo? —No —Bien, este es un aparato eléctrico que se usa para ver imágenes en movimiento. Esto de aquí es la pantalla, aquí se proyectan las imágenes. Estos son los botones, puedes controlar el aparato por aquí o con su control remoto. — me moví hasta la mesita del centro para tomar el control y mostrarle como funciona, pero cambié de opinión antes de encenderlo. —Te mostrare como se usa al final, después que respondas mis preguntas. —Está bien, esperare con ansias. — dijo mientras sus ojos brillaban con curiosidad. —¿En tu mundo tienen electricidad? —¿Qué es eso? —No se explicártelo así que te lo mostrare — camine hasta el interruptor de la luz de la sala y lo toque para encender la luz.  En el momento que el bombillo se encendió e iluminó la sala Helios abrió los ojos como platos, estaba sorprendido y se notaba en todo su rostro, cuando dejo de mirar la bombilla camino hasta donde estaba yo y toco el interruptor y el bombillo se apagó, lo volvió a tocar y encendió la bombilla. Lo repitió unas tres veces antes de poder hablar otra vez. —¿Cómo es posible que ese objeto guarde la luz? ¿Cómo es posible que puedas controlar la luz con tanta facilidad? —Lo que hace eso posible se llama electricidad, en este mundo nuestra civilización es bastante avanzada. Hace muchísimos años dejamos atrás las antorchas de fuego y las lámparas de gas para remplazarlas por la electricidad que hace todo más sencillo y fácil. No sé cómo explicarte a detalle cómo funciona todo, pero podría buscarte un video en internet que te lo explique. —¿Qué es .. —Luego te explico que es el internet. Ahora silencio y vamos a terminar el tour para comenzar con mis preguntas. Helios no respondió, pero asintió con la cabeza. Caminamos hasta las habitaciones, comencé del final hacia adelante así no teníamos que recorrer dos veces este lado. Esta es la habitación de los visitantes, la uso cuando alguien me visita. Entramos al pequeño cuarto que tenía una cama individual, un closet y una mesita de noche con una lámpara. —Si ves algo que no sepas que es señálalo o tócalo y te diré que es. En ese instante Helios señalo la lamparita azul. Justo lo que imagine que no sabría que es —Eso es una lámpara, hace lo mismo que el interruptor de la sala, sirve para tener luz. Tú dormirás en este cuarto así que después puedes ver cómo funciona. Si quieres puedes dejar tus cosas aquí. — dije señalando el pequeño bolso que colgaba de su hombro izquierdo. Helios dejó su bolso encima de la cama y salió del cuarto. —Sigamos. La verdad es que imaginaba que pondría más resistencia, pero no, es un hombre bastante obediente. A pesar de que la curiosidad y las ganas de usar todos los objetos "raros" de la casa lo consume se limita a aceptar mis explicaciones y ya. —Este es mi cuarto y no lo veras porque es privado, básicamente tiene los mismos objetos que el cuarto anterior. —Entiendo y respetare tu privacidad. —Gracias. Este es mi cuarto de ejercicios. Era el cuarto de mi compañera, cuando ella se fue lo agarre para guardar mis cosas de ejercicio. —No conozco ninguno de estos objetos. —Ok, te explico. Esto se llama mat, básicamente es una alfombra de goma que uso para hacer yoga. Lo que está encima del mat es un bloque de un material que no sé cómo se llama, pero es ligero y no pesa, también se usa para hacer yoga. Camine hasta la esquina y le hice señas para que me siguiera. —Esto es una pelota de goma que se usa para hacer ejercicio, puedes tocarla o sentarte en ella, con cuidado. Helios se sentó con cuidado y cuando la pelota aguantó su peso sonrió. Camine unos pasos para alcanzar mis pesas. —Estas son pesas, sirve para levantar peso. No pesan mucho porque yo no tengo tanta fuerza para usar unas muy pesadas. —Creo que entiendo. —Perfecto, sigamos. Esta es la lavandería, aquí lavo mi ropa usando este aparato, también funciona con electricidad, yo solo debo poner el jabón y suavizante. En otro momento te mostrare como funciona —dije antes de que él pudiera hablar para pedirme una demostración. —Si sabes que solo aumentas mi curiosidad al mostrarme todo y no enseñarme como se usa. —Sí, lo sé, pero si nos ponemos a usar todos los objetos de la casa nunca vamos a terminar. Te mostrare como funciona cada aparato poco a poco. —Bien, bien, pasemos a lo siguiente. —Este es el baño. Aquí tenemos el inodoro, el lavamanos, la ducha y la bañera. Supongo que todo esto es igual en tu mundo. —Sí, tenemos objetos que cumplen esas mismas funciones, pero se ven totalmente diferentes a esto, excepto una ducha. ¿Qué es? Caminé hacia la ducha y abrí la llave de la regadera y salió el agua. —Esta es la ducha, sale el agua por aquí arriba y acá puedes controlar la temperatura. —Increíble. — dijo Helios mientras caminaba hacia la ducha para meter su mano en el agua. —Este es un mundo que tiene cosas sorprendentes. —Sí, bueno esto no es nada, créeme. Por ahora continuemos con el tour, solo nos falta la cocina. —Supongo te refieres a todo lo que podría encontrar fuera de este apartamento. Como las carrozas metálicas que se mueven sin caballos. — Le di una pequeña sonrisa de boca cerrada y asentí, supuse que hablaba de los automóviles, pero no tenia ganas de explicarse sobre eso, ya era suficiente con todo lo que estaba dentro del apartamento. Salimos del baño y nos dirigimos a la cocina. —Esta es la cocina y te mostraré como funciona mientras preparo un té, por cierto ¿tienes hambre? —Sí —Bien, entonces preparare té y unos sándwiches. Esta es la nevera, sirve para guardar los alimentos y mantenerlos fríos para que se conserven mejor. — Abrí la nevera para que pudiera ver y así sacar jamón, queso, tomate, mayonesa y lechuga. —Impresionante. Esta caja de metal genera frio y supongo que funciona con electricidad ¿no? —Así es. La electricidad es la que hace que todo esto funcione. —doy unos pasos hasta la alacena, saco el pan y la caja de té de frutos silvestres, lo pongo en el mesón, abro el horno y saco la olla pequeña con la que me gusta preparar el té. Coloque la olla en la hornilla, la llené con agua y llame a Helios para que cerrara la nevera y se acercara. Cuando se detuvo a mi lado sonreí y dije —prepárate para asombrarte. — giré la perilla y apreté el botón de encendido, sonó un pequeño tic y se encendió la llama de la hormilla. —Nosotros no necesitamos usar leña para cocinar, usamos electricidad o gas para generar fuego. Es más seguro y más sencillo. Helios no hablaba, solo miraba con asombro la hornilla encendida, se movía de un lado a otro para observar la hornilla desde todos los ángulos posibles. Movió su mano y la puso encima de la olla para verificar si generaba calor, cuando sintió el calor que generaba la hornilla quitó la mano y me miró. —Tu mundo es impresionante. —Lo sé. Tu mundo parece ser primitivo. —Yo no lo llamaría primitivo, simplemente no es tan avanzado como el tuyo. —Hablando de tu mundo, quisiera saber más de él. Quiero saber cómo es posible ir de mi mundo al tuyo. —En este momento nuestros mundos están alineados y esa alineación creó una pequeña fisura que permite que nuestros mundos puedan conectarse, esa fisura le llamamos puerta porque tiene la misma función de una puerta. ¿Me explico? —Sí, entiendo, pero ¿por qué yo puede pasar por esa puerta y mi amiga no fue capaz de notar que estaba ahí? —Ese tipo de puertas no son visibles para cualquiera, solo la pueden usar los marcados. —¿Los marcados? —Sí, se llama marcados son las personas que nacen con un destino muy marcado, es decir que tienen una misión desde que nacen, un camino que seguir o que nacen con la estrella del destino sobre su cabeza. Pueden ser personas que rencarnaron porque tenían una misión sin cumplir, amantes que tenían un amor que la muerte no pudo desintegrar y otros con la muerte es sus manos. Al menos eso es lo que dicen los sabios del templo, la verdad es que yo nunca lo entendí del todo, si lo simplificamos solo la gente elegida por el universo o los dioses puede atravesar esa puerta. —¿Eso quiere decir que yo soy algo así como la elegida? —Sí —Eso de los elegidos funciona para ambos lados de la puerta o cualquier persona de tu mundo puede venir. —Solo yo puedo pasar la puerta, si usamos tus palabras ambos somos los elegidos. —¿Esa puerta estará abierta por siempre? —No, hasta donde sé es temporal, la alineación de los mundos suele durar unos 6 u 8 meses. —¿Cómo sabes tanto de esto? —Porque ya ha pasado antes, no es la primera vez que mi mundo tiene contacto con otro mundo. Además, desde pequeño me asignaron la tarea de investigar sobre este tema. —¿Desde pequeño? —Sí, acaso no escuchas bien. —dijo con un tono muy grosero. Me daban ganas de golpearlo con la olla, se había portado tan bien hasta ahora. —Sí escucho bien, solo me sorprende que tuvieras que hacer esas cosas desde pequeño. Comenzó a hervir el agua, chaqué mis dedos y señale la olla para que Helios prestara atención. Saqué tres bolsitas de té, las levante para que él las viera y dije —aquí dentro están las hojas y especias, solo hay que ponerlas en el agua hirviendo y dejarlas un rato. — Puse las tres bolsitas de té en el agua y apagué la hornilla. —Ahora preparare los sándwiches.  Helios no dijo nada, solo estaba parado observando todo, alternaba entre vigilar el té y ver como preparaba los sándwiches. Pan, mayonesa, lechuga, tomates en rodajas muy delgadas, jamón y queso, mayonesa y pan. Ese fue el orden en que rellene el sándwich, enchufe la tostadora y hable —Ahora voy a calentar el sándwich, este aparato es una plancha para pan. Hay que tener cuidado porque calienta mucho y puedes quemarte, solo se debe agarrar por esta esquina, la levantas metes el sándwich y lo cierras. Lo dejamos unos minutos y listo, levantamos y sacamos el sándwich con cuidado. Unos minutos después estaban listos los sándwiches, los puse en un plato y serví el té en dos tazas y nos dirigimos a la mesa del comedor para comer. Comimos y bebimos el té en silencio, ambos sabíamos que la noche sería larga, aun teníamos mucho que hablar, pero disfrutaríamos la comida antes de descubrir más sobre nuestros mundos.
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