Capítulo 5 - El plan

2225 Words
Estoy en medio de la oscuridad, avanzo sin saber a dónde voy hasta que logro ver un punto blanco a lo lejos, avanzo en la dirección el punto. A medida que avanzo el punto de luz se ve cada vez más grande, más y más, ya casi lo alcanzo, unos pasos más y llego a él. Paso a través de la luz y llego a un bosque soleado con muchas flores y árboles, al parecer estoy en el claro del bosque. A lo lejos escucho agua, parece una cascada, quiero ir a verla así que comienzo a avanzar en dirección del sonido, cada paso que doy escucho más cerca el sonido del agua cayendo, ahora estoy muy segura que es una casada. Ya puedo sentir la humedad en el aire y el rugido del agua cayendo, atravieso un área llena de árboles y logro ver la cascada, avanzo en su dirección, pero me detengo al ver que no estoy sola. Un hombre está parado frente a la cascada, dándome la espalda. No sé porque no me detengo, sigo caminando hacia él, me siento atraída hacia él, siento un anhelo como si ya nos conociéramos y lo hubiera estado buscando. Es alto, espalda ancha y piernas marcadas. Su vestimenta es extrañamente conocida, pero no sé quién es, deseo verlo. Cuando estoy a unos pasos de alcanzarlo, estiro mi brazo para tocarlo, él parece darse cuenta de mi presencia y se voltea. Es frustrante, otra vez me desperté antes de poder ver su rostro, cada noche es el mismo sueño y cada vez que él se da la vuelta me despierto antes de ver su cara. Es extraño, pero siento que ya he visto a ese hombre, se me hace conocido, pero no sé si es alguien que me encontré o si me recuerda al hombre de mis pesadillas. Es extraño mis pesadillas desaparecieron el día del incidente en el jardín, pero fueron reemplazadas por este sueño, sin embargo este no me da miedo como el otro. Dudo que me pueda volver a dormir, mejor me alistó y voy a correr un rato, hoy volveré al jardín. Con tanto trabajo la mañana pasa volando y no puedo creer que ya sea la hora de encontrarme con Emma. Estoy ansiosa y se nota porque estoy frente al edificio Boston caminando de un lado a otro esperando a Em, siento que voy a abrir un hueco en el suelo de tantas vueltas que he dado. —Baia, baia, que milagro ver que doña impuntual llego primero que yo. No me hacía falta verla para saber quién era, podría reconocer la voz de mi mejor amiga en cualquier momento. —¡Emma! —corro a abrazarla, de verdad la extrañaba mucho. Se veía fantástica como siempre, su hermoso cabello amarillo liso en la raíz e intencionalmente ondulado en las puntas, una camisa azul de mangas largas y escotada en el pecho sin verse vulgar, un pantalón n***o ajustado en la cadera y unos tacones pequeños color n***o. Sus ojos color miel se iluminaron cuando corrí a abrazarla. Ella corresponde a mi abrazo y luego engancha su brazo en el mío y comenzamos a caminar hacía el lobby del edificio. —Debes estar muy ansiosa por ver esas feas flores, tú nunca llegas temprano, siempre te distraes trabajando y llegas tarde. Le doy una mirada asesina y frunzo el ceño.—No mientras, solo pasó una vez, ¡UNA SOLA VEZ! —Una sola vez fue suficiente para dejarme traumatizada de por vida, rompiste mi frágil corazón. Antes que pueda responder nos interrumpe el sonido del ascensor, entramos al ascensor y presionó el botón que marca el piso 15 y siento como se acelera mi corazón. —¿Qué pasa? Hoy estás más distraída de lo normal y tienes unas ojeras muy marcadas. ¿No has estado durmiendo bien? Un largo suspiro sale de mí. —No he dormido mucho estos días, estoy muy agobiada, tengo mucho trabajo, sabes que me gusta que todo sea perfecto y quiero dejar todo en orden antes de mis vacaciones. Debo mentir, aún no puedo contarle lo de mi incidente, no me va a creer, necesito pruebas. Nadie va a creer algo como esto —Umm, es solo eso o hay algo más que no me estás diciendo. —Sí, eso solo eso. —Miento Emma abre la boca para decir algo más pero la cierra cuando se abren las puertas del ascensor. Respiro profundo y salgo del ascensor, caminando al lado de Emma, cuando entramos a la terraza su cara es un poema. Tiene el ceño fruncido y se ve disgustada. —Este lugar se ve horrible, no es ni la sombra de lo que era cuando estábamos en la secundaria. — Su mirada y sus pasos van directo al jardín. —El jardín también es un asco, son las flores que te gustan, pero son muy poquitas, 10 flores como mucho. —dice enojada. —¿Qué? — digo sorprendida y camino a ver. Ella está metida en el pequeño jardín, parada al lado de las flores y eso me desconcierta. Nada se ve como esa mañana, el jardín se ve patético y nada pasa, ella está tocando las flores y sigue aquí. ¿Por qué cuando yo me acerqué a las flores terminé en otro lado? Con ella ahí parada refunfuñando puedo ver bien el pequeño jardín de la terraza. En el borde están las estrellas llameantes, en la parte de atrás se ve un pequeño arbusto y en el centro hay girasoles y rosas, sin embargo hay muchos espacios vacíos en los que se ve la grama o parches de tierra. No se ve abundante como ese día. Estoy decepcionada y Emma lo nota. —Tranquila, aún tenemos la hermosa vista de la ciudad, vamos a la esquina en la que siempre tomábamos fotos así puedo hacer mi foto de antes y después. — Sonríe, me agarra del brazo y me lleva en dirección al borde de la terraza. Cuando estoy a mitad de camino, giro para darle un último vistazo al pequeño jardín y poder olvidarme de este asunto de una buena vez, aluciné y debo aceptarlo. No puedo creer lo que veo, ahora que Enma no está cerca de las flores veo una cantidad absurda de flores como si se hubieran multiplicado. El tamaño y la cantidad de las flores es diferente, de unas 10 flores ahora veo más de 50, tampoco puedo ver los girasoles ni las rosas o el arbusto que veía hace un rato. ¿Qué rayos es esto? Me detuve y dije —¿qué es eso que se ve allá? —¿Dónde? —Allá, ves ese resplandor - respondí mientas señalaba las flores. —Lo siento, no veo ningún resplandor, creo que estás trabajando mucho, vamos a tomar las fotos para ir a comer. —Espera quiero tomarme una foto con las flores, no es lo que esperaba pero es algo. Ya vuelvo. —Ok, no te tardes, yo tomé unas fotos del paisaje mientras. Corrí hasta las flores, me acerqué a tocarlas de la misma manera que hizo Emma, pero el resultado fue distinto, cuando estuve a punto de tocarlas sentí una electricidad recorriendo todo mi cuerpo y mi mano desapareció, no podía verla. Recogí mi brazo y ahí estaba otra vez mi mano, así que me atreví a dar un paso adelante y con un destello de luz la terraza desapareció junto con los ruidos de la ciudad. Estaba en ese extraño lugar otra vez, di dos pasos atrás y otra vez estaba en la terraza. Cuando iba a volver a intentarlo escuché a Em. —Tiiiiiiiii apúrate, t-e-n-g-o-h-a-m-b-r-e. —Voy. Me di media vuelta y corrí hacía Emma. Ahora sí estaba segura que eso era un portal y que las flores que veía estaban en otro lugar, la cosa es que solo yo podía verlo, así que decidí alejarme de allí, volvería sola. Ya no tenía miedo, mi curiosidad es más fuerte que mi miedo. Después de almorzar con Emma en quedé muy inquieta, no podía concentrarme en nada así que pedí el resto del día y me fui directo a comprar un gas pimienta. No podía ir a visitar un planeta de pervertidos desarmada. El plan es sencillo, ir a esa dimensión, tomar fotos como evidencia de que no enloquecí, averiguar qué es ese lugar y volver ilesa. Es un plan muy sencillo nada puede salir mal ¿o sí? Creí que era un plan infalible, que nada podía salir mal, pero cuando estaba a punto de regresar a mi mundo invicta e intacta escuché una voz masculina decir. —Hola. Me asusté y me di la vuelta lentamente. Frente a mi estaba de pie un joven de unos 18 años como mucho, tenía una túnica que parece la ropa que usan los griegos en las películas, unos zapatos que parecían zapatillas de ballet negras, pero sin tiras. Su cabello era oscuro como la noche, su piel color canela, su cuerpo se veía tonificado como si hiciera ejercicio y sus ojos oscuros me miraban con curiosidad. No pude hablar solo di dos pasos. —No te vayas por favor, no te haré daño. — dijo mientras levantaba las manos en señal de paz. — Solo queremos hablar contigo, hemos estado esperando que regresaras a nuestro mundo. Por favor, no te vayas, llamare a uno de los hermanos. Yo no dije nada solo asentí con mi cabeza. Esperando que él se fuera en busca de ayuda para yo poder escapar. Cuando el muchacho se fue a buscar al tal hermano aproveché de correr se regresó al portal, pero antes de poder llegar sentí que alguien me agarró del brazo. Cuando me di la vuelta sentí que se me cayó el corazón y se me heló la sangre. El hombre con el que tropecé la primera vez estaba de pie frente a mí. Trate de liberar mi brazo, pero solo me agarro con más fuerza. —No vas a volver a escapar de mí, no te soltaré hasta que hables conmigo. —Suéltame, no me lastimes. —No te haré daño, nadie quiere herirte, solo queremos saber quién eres y de dónde vienes. —Soy Thea y vengo de Pasadena, ¿feliz? Ahora déjame ir. —dije con un poco de miedo en mi voz. Su expresión era muy fría e intimidante, me ponía nerviosa, el otro me daba menos miedo, debí esperarlo y hablar con él. —¿Eres de otro mundo, cierto? —pregunto mientras me soltaba. Sobe mi muñeca y disimuladamente comencé a buscar en mi bolsillo el pequeño pote de gas pimienta, en caso de que quisiera volver a agarrarme o en caso de ser necesario. —Supongo que sí, la verdad es que aun no entiendo bien de que va esto. La primera vez fue un accidente que invadiera su… estem ¿propiedad? —Templo — completó mi frase. —Bueno, no fue intencional y si no me lastimas prometo no volver a venir aquí. —Ya te dije que no te voy a lastimar. Solo queremos saber más de tu mundo, es una señal del destino que estés aquí. Tu destino está vinculado a este lugar Antes de que pudiera responder algo escuche varias voces y pasos acercándose. El guapo hombre frente a mi escucho lo mismo que yo y se giro para decir —Estamos aquí. Me espante, venían más personas, no podía quedarme más, era hora de huir. Así que lo rocíe con mi gas pimienta, me di la vuelta y comencé a correr de regreso al portal, podía ecuchar la voz del rubio gritando y quejándose por el gas pimienta, pero no duró mucho, más rápido de lo que esperaba escuché sus pasos corriendo atrás de mi. —¡No te vayas!, ¡vuelve! No me detuve hasta que estuve de regreso en la terraza. Sentía el corazón acelerado amenazando con salirse de mi pecho. Me había arriesgado mucho, pero me sirvió para saber un poco más de ese lugar. Le di un último vistazo al extraño portal y me parecio poder escuchar voces y ver algo moverse. No es nada, solo sigo asustada mejor me voy de aquí. Le di la espalda al portal y me fui a casa. Me regrese a casa caminando lo más rápido que pude, desde que deje ese lugar me sentía alterada, como si algo estuviera por pasar. Lo bueno es que mi casa no estaba muy lejos de ese edificio. Vivo en la calle Los Robles en un pequeño edificio de 3 pisos llamado Star Pine, cuando veo mi edificio a lo lejos bajo la velocidad. Paso por la entrada principal del edificio, durante el día la puerta principal está abierta y solo se cierra con llave en las noches, así que paso sin necesidad de buscar mis llaves. Subo las escaleras y llego al segundo piso, entro al pasillo y en la tercera puerta me detengo a buscar mis llaves. Las encuentro con facilidad y las introduzco en la cerradura, abro la puerta y al fin siento que respiro, cuando estoy por cerrar la puerta un pie me lo impide. Mis ojos se abren como platos y siento que me quedo sin aire. El rubio está aquí, me siguió y ahora saben dónde encontrarme.
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