Capítulo 16 — Arrepentimiento

1627 Words
Thea ? No entendía nada y tampoco tenía tiempo para entender que había pasado anoche. Si Helios y yo hubiéramos tenido sexo me dolería la v****a ¿no? quizás lo tiene muy pequeño y por eso no me duele nada ¿no? Nooo, que rayos estás pensando Thea, no tuviste sexo con él, eso no tiene sentido. Debe existir una razón lógica para que su camisa esté en tu cuarto. Me levanté con la camisa de Helios en la mano y salí al pasillo con mucho cuidado, tratando de encontrar a Helios. —Al fin te despiertas, borracha. —la última palabra se sintió como veneno. Helios estaba sentado en el comedor, de frente al pasillo, tenía una taza con alguna bebida caliente frente a él. Me miraba con ojos acusadores, se veía frío y distante, ayer lo sentí tan cerca de mí, pero hoy sentía que había un muro entre nosotros. —Buenos días, Helios — dije con un poco de vergüenza. Helios arqueo una ceja —Así que ya no soy Heli, volví a ser Helios. —¿Qué? — pregunté perpleja —Ayer no dejabas de llamarme Heli ¿acaso no lo recuerdas? —Emm, la verdad no recuerdo mucho de anoche ¿esto es tuyo? — pregunté mientras señalaba la franela que encontré en mi cuarto. —Sí — respondió con una sonrisa de medio lado que hizo que se me revolviera el estómago. —¿Por qué tu camisa estaba en mi cama? — pregunte mientras le lanzaba la franela a Helios. —¿De verdad no recuerdas lo que pasó anoche en tu habitación? — preguntó con una risita maliciosa que me dio escalofríos ¿Qué hacía Helios en mi habitación anoche? ¿Por qué lo deje entrar y qué hicimos? Seguro me voy a ir al infierno por corromper a un hombre dedicado a sus dioses y no a los placeres carnales. —Sí, entraste a mi habitación a ayudarme con las cosas que me voy a llevar a tu mundo, pero eso fue un instante y no recuerdo que dejaras tu ropa en mi habitación o algo así. —Ja-ja-ja no, eso fue temprano hablo de cuando estuvimos en tu habitación en la madrugada, parece que ya olvidaste todo lo que me hiciste. Tragué pesado y sentí un nudo en el estómago. ¿Tuve sexo con Helios anoche? Tiene que ser eso, de que otra manera apareció su ropa en mi cuarto ¿por qué no lo recuerdo? AAAAAA maldito alcohol —¿De qué hablas? ¿Por qué entraste a mi habitación y por qué tu ropa estaba en mi cama? ¿qué me hiciste? ­­— pregunté nerviosa. Helios se quedó callado unos minutos y me miro de arriba hacia abajo y arqueo la ceja derecha. —Estas son las consecuencias por beber esa cosa del demonio, te dije que solo sacaba lo peor de las personas y ahora estas ahí luciendo terrible y sin poder recordar lo que hiciste anoche, hago énfasis en hiciste porque todo lo pasó anoche entre nosotros fue tu culpa. Tú fuiste la que me pidió que durmiera contigo anoche, tú fuiste la que me quitó la franela y te la quedaste. ¡Que yo hice que! Como pude pedirle a Helios que se quedara a dormir conmigo y como que le quite la ropa ¿en qué estaba pensando? Sí, es seguro me voy a ir al infierno por haber desnudado a un monje. —Sí, tienes razón, Helios. El alcohol hace que hagamos cosas terribles, ya aprendí la lección ahora por favor explícame que sucedió entre nosotros. Solo recuerdo que vimos una película y después de eso todo es como una mancha negra borrosa en mi cerebro, creí que me había dormido en el mueble, pero amanecí en mi habitación y no recuerdo como llegue hasta allá. — dije avergonzada. —No lo recuerdas porque yo te cargué hasta allá, te quedaste dormida en una posición bastante incomoda. Sentí lastima por ti y te llevé a tu cuarto. —Oh, lo siento por eso, pero como explicas lo de tu ropa en mi cama. —No me dejaste terminar la historia — Se quejó Helios mientras cruzaba los brazos en su pecho. —Lo siento, continua, ya no hablaré más hasta que termines. —Como decía, te lleve a tu cuarto, pero te despertaste y te volviste la persona más molesta e insistente del mundo. Te montaste encima mío y no me dejabas salir de tu cuarto porque no querías que me fuera así que me quede contigo hasta que te clamaste. Cuando estaba por irme volviste a ponerte intensa y querías que me quedara durmiendo contigo y yo me negué así que te montaste sobre mí. Yo soy mucho más fuerte que tú, pero estabas en una posición difícil y no quería hacerte daño porque estabas bastante ebria y fuera de control, así que no me quedo de otra que hacer lo que me pediste. —¿Qué cosa te pedí? — pregunté aterrada de que Helios confirmara mis sospechas, pero debía saber que paso anoche. —Como me negué a dormir contigo me pediste que te dejara mi franela, para complacer no sé qué fetiche raro, pero no me quedo de otra que dártela. No me dejaste ni que yo me la terminara de quitar cuando ya me la habías arrancado y después me echaste de tu habitación. Sexo no tuvimos así que relájate, ya sé que tener relaciones sexuales cuando la otra persona esta borracha cuenta como violación y te he explicado miles de veces que yo no estoy interesado en el sexo, a pesar de que anoche insinuaste que sería divertido hacerlo conmigo. Me muero, como pude decirle eso, no voy a volver a beber esa maldita cerveza. —Lamento mucho todo lo sucedido anoche, de verdad perdí el control de las cosas, quería que tu ultimo día en mi mundo fuera increíble y te llevaras un bonito recuerdo, pero al parecer lo arruine. — respondí avergonzada y triste. —No pierdas más tiempo hablando y ve a arreglarte, tenemos que irnos a mi mundo. Lo que paso pasó, justo ahora no hay tiempo para arrepentimientos, ni tonterías. —Respecto a eso, no creo que pueda ir a tu mundo, te llevare, pero no iré contigo. —¿De qué hablas? Me lo prometiste — Se quejó Helios furioso. —Ya sé, pero no me siento nada bien. No creo que pueda hacer esto. —Ve a bañarte tranquila, tomate las cosas con calma y luego hablamos. No le respondí, solo me di media vuelta y regresé a mi habitación. Me sentía horrible porque no podía recordar que pasó, tenía que creer en lo que me dijo Helios. Él fue muy duro conmigo al contarme las cosas de esa manera, me hizo sentir muy mal, yo siempre lo trato tan bien y él es tan poco empático. ¿Cómo voy a ir con él a su mundo después de haberle exigido tanto anoche, como voy a sentirme cómoda con él después de saber lo que hice ayer? Caminé hasta el baño y abrí la ducha, me quité la ropa y me di un largo baño con agua tibia. Sentir el agua corriendo por toda mi piel me ayudo a tranquilizarme, me sequé y me acosté en mi cama envuelta con la toalla. Me quedé mirando al techo un largo rato, tratando de decidir qué hacer. Debía cumplir mi promesa e irme con Helios a su mundo o fingir demencia y no ir. No, Thea, no seas infantil, eres una mujer de palabra si prometiste que irías debes ir. Además, en el mundo de Helios podría estar el hombre sin cara de mis sueños, no puedo perder esa oportunidad. Sí, voy a ir, soy lo suficiente madura para aceptar las consecuencias de mis actos, aunque me sienta avergonzada con él, debo ir. Decidí revisar las cosas que me llevaría al mudo de Helios, en caso de que anoche en medio de mi borrachera hubiera sacado o metido algo poco apropiado. En mi bolso n***o estaba la ropa interior que guarde, un short, un vestido, un pantalones y 3 franelas, un cuaderno de rayas, un bolígrafo, dos power bank para cargar mi celular en caso que haga falta, unos chicles y mi cámara instantánea con un paquete de papel fotográfico de repuesto. Todo estaba en orden así que me vestí y salí de mi habitación. Estaba lista para esto, no iba a dejar que unos tragos de más cambiaran los planes que ya temíamos. Helios estaba comiéndose un pedazo de pizza que sobró de ayer. —¿Quieres un poco de café? — preguntó Helios en un tono muy amable, ya no se veía molesto como hace rato. —Sí, por favor. Me sirvió café en mi taza de unicornio y me lo entrego. —Gracias — respondí con amabilidad. —¿Te sientes mejor? ¿ya estas más tranquila? —Sí, un poco. —Lamento si fui muy grosero contigo, sé que la forma en la que te hable solo hizo que te alteraras mucho más. No quería alterarte, solo quería que lidiaras con las consecuencias de tus actos. Las bebidas alcohólicas nunca son buenas, generan más mal que bien y quería que vieras eso para que lo tengas en cuenta para tu futuro. —Tampoco es que soy una ebria sin control, no tomo todos los días, solo en ocasiones de celebración, nunca me había puesto tan mal al punto te olvidad lo que pasó. —Ummmm, ya veo. —¿Qué haremos ahora? —Iras a casa, seguiremos de acuerdo al plan. Tienes razón te di mi palabra y voy a cumplir, iremos al templo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD