XXXIV

1362 Words

La risa de Elizabeth estaba enloqueciendo a Otto, le recordaba malos momentos, se mantuvo tranquilo con el rostro bien serio, ella se controló —¿De verdad, estás preguntando eso? —dijo ella incrédula Él bajó la mirada, creyó que estaba siendo irónica, no iba a reprochar o a enojarse, porque para Otto ella podía hacerle lo que sea y debía aceptarlo, él había fallado, ahora debía enfrentar cualquier consecuencia, aunque doliera —Lamento si fui descortés. —Otto —ella negó aturdida, ahora no sabía cómo decirlo—. Anastasia es tu hija. El hombre la miró extrañado, inverosímil. Luego se puso pálido, con la mirada perdida, Elizabeth creyó que podía desmayarse —¿Qué? —preguntó confuso —Sí, cuando regresé a San Petersburgo descubrí el embarazo, tenía tres meses, nació seis meses después de qu

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD