—Elizabeth quiero decirte, frente a estos testigos, que no voy a casarme contigo —los invitados se sorprendieron, pero se rieron al creer que era broma, y vendrían palabras dulces, Elizabeth tenía una cara de impresión irrecuperable—. Eres la mujer más hipócrita, falsa y malvada que he conocido. Te odio, jamás me casaría contigo —Ónix la miraba con furia, sonreía satisfecho de su crueldad, los ojos de Elizabeth estaban al borde del llanto, no podía creer lo que oía, entonces los invitados comenzaron a murmurar —¿Qué dices, Ónix? ¿Te das cuenta de que no hay forma de volver atrás? —dijo ella con dolor —No me importa —Ónix sonrió frío, salió de prisa sin mirar a nadie Elizabeth se quedó de pie, perpleja, no podía creer lo que había pasado, Rita se apuró a abrazarla con fuerza, la mujer ca

