Narra Damián Después de que Marisela se fue, pensaba ir a mi casa a refugiarme en el alcohol, sin embargo, al llegar a mi departamento, se encontraban Hilda y Gisele, quienes no dejaban de mirarme con curiosidad. —¿Y Josh? —Fue lo primero que pregunte, mientras que una bufa y la otra sólo se limita a rodar los ojos con fastidio. —Se lo llevé a su madre. Pero eso no es lo que importa por ahora. —Dice Hilda con seriedad. Voy al minibar por vodka, sirvo en vaso y le pongo hielo. Y me voy a sentar frente a ellas, colocando mi bebida en la mesita junto con la botella y más hielo. —Si vas a beber como loco, sólo significa una cosa… —Está vez habla Gisele. —Adivinaron… —Bebo todo el contenido del vaso ignorando que me queme la garganta y me sirvo más. —Ella se fue sin querer escucharme y e

