Llegamos al club, él toma mi mano, pero me suelto. —Es muy pronto —digo. —Eres mi mujer —comenta. —No soy tu mujer —contraataco. Entramos al club, ya estaba la fiesta en su plenitud, principalmente en la mesa de nuestros amigos. —Eileen Evans —grita Andrea—. Estás preciosa. Le sonrío. Saludo a Keira, a Aiden y a Dylan. Liam va a la barra y me trae un whisky. Ni siquiera me pregunta qué es lo que quiero tomar. —Otra de las mías —dice Dylan. No sé a que se refiere, pero le sonrío. —Liam cariño —se acerca una chica a nosotros, es de esas a las que yo les llamo no común. Le planta un beso en la cara a Liam, un poco más y es en la boca. Todos se quedan en silencio en la mesa y yo me siento la mayor estúpida de la tierra. Solo una vez lo miro, así como él me mira cuando está mole

