"Cuatro meses después del regreso de Alemania" Estamos en la sala de la casa de Erik tomando unas cervezas, cuando le suena su celular; por la cara de constipado enamorado que puso, es Sole la que lo llama. —Hola, mi amor —atiende. Es tan empalagoso; si estuviera Ian aquí, estaría poniéndolo nervioso con sus idioteces—. Bien, ¿y tú? —se queda en silencio—. ¿Qué, vienes? ¿Cuándo? —pregunta—. ¿Mañana? Pero ¿por qué tan pronto? ¿Qué ha pasado? —cuestiona un poco preocupado, y yo deseo poder escuchar lo que ella le dice—. Está bien; mañana te veo, entonces —responde, echándome una mirada—. Descansa. Te amo —dicho eso, cuelga. —¿Qué pasó? —le interrogo en cuanto cortó la llamada. —Sole viene aquí, mañana. —Aquí, ¿aquí a tu casa? —pregunto asombrado, y puedo sentir mi pulso acelerarse y la

