El Eco del Desencanto.
Él pasó del amor al odio. Él amaba tocar el piano, pero su familia hizo que lo aborreciera. Él quería escapar y olvidarse a qué familia pertenecía, pero una persona llega a su vida, persona que está dispuesta a salvarlo, haciendo que volviera a sonreír.
Siendo un niño con sueños de poder salir a jugar con sus amigos, le dieron una responsabilidad muy grande.
—Debes saber que nuestra familia siempre ha sido de artistas, ya sean actores, cantantes, violinistas, bajistas y ahora contigo se suma el piano. Y si fallas y dejas a nuestra familia en vergüenza, tendrás graves consecuencias —su madre a la edad de 8 años le dijo esas palabras; haciendo que el pequeño Eduard pensara que esa era su única obligación. Él quería que sus padres estuvieran orgullosos y que lo elogiaran. Él quería que sus padres fueran felices, y si para eso tenía que explotarse y ser el mejor tocando el piano, lo haría.
Pero eso fue como una enfermedad terminal para él. Dejó de ser un niño. Las horas de juego en el patio o en la calle con sus vecinos se convirtieron en horas de prácticas con el piano. Los viernes de películas se transformaron en estudios de partituras para aprender nuevas canciones.
Haciendo que lo que él más amaba hacer se convirtiera en una tortura, deseando que terminara en cualquier momento...
Hasta que llegó ella.