Maya se encontraba en un estado de confusión y shock. No podía creer lo que había escuchado. ¿Todas sus aventuras habían sido producidas por una computadora? ¿Era posible que todo lo que había vivido y sentido no fuera real?
Su mentora Mei Ling Wong le explicó que sí, que todo había sido parte de una simulación. Que la organización a la que habían estado ayudando era, en realidad, una agencia gubernamental que estaba probando un nuevo sistema de entrenamiento para sus agentes.
Maya se quedó sin palabras, intentando procesar la información. Había arriesgado su vida en múltiples ocasiones, había conocido a personas increíbles y había vivido experiencias que jamás habría imaginado. Y todo había sido un sueño generado por una computadora
.
Sin embargo, Mei Ling le aseguró que aunque todo había sido una simulación, las habilidades y conocimientos que habían adquirido eran reales. Que habían sido seleccionados para la prueba precisamente porque eran personas excepcionales y que la agencia estaba interesada en reclutarlos para futuras.
Maya se sintió aliviada al saber que su esfuerzo no había sido en vano, que lo que había aprendido le serviría en el futuro. Pero también se sintió un poco decepcionada de que todo había sido falso.
Pasaron los días y Maya fue asimilando poco a poco la idea de que su vida había sido parte de una simulación. Pero algo en su interior le decía que no podía quedarse con las manos cruzadas, que tenía que hacer algo con todo lo que había aprendido y experimentado. ¿Cómo podría utilizar sus habilidades para ayudar al mundo real? Esta pregunta la acompañaría en los siguientes días mientras seguía en contacto con Mei Ling y se preparó para lo que vendría a continuación.