Maya y sus compañeros llegaron a la isla donde estaba la base de la organización rival. Era una fortaleza inexpugnable que se elevaba en la cima de una colina escarpada rodeada de un foso lleno de cocodrilos.
Maya, Mei Ling, Luisa y Kaya se infiltraron en la base mientras Max y sus hombres esperaban afuera en caso de que necesitaran ayuda.
Mientras exploraban la base, Maya y sus amigos se toparon con un hombre misterioso que parecía conocer el lugar mejor que nadie. El hombre les dio información valiosa sobre la estructura de la base y los movimientos de los guardias, lo que les permitió evitar ser detectados.
Finalmente, llegaron a la sala central, donde encontraron una reunión de los líderes de la organización rival. Escucharon la conversación y descubrieron que la organización planeaba lanzar un ataque con drones a la base de Maya para destruirlos.
Maya y sus amigos intentaron salir sigilosamente de la sala, pero un guardia los descubrió. Comenzó un enfrentamiento violento, pero Maya y sus amigos lograron derrotar a los guardias.
Aprovechando la confusión, escaparon de la base y regresaron a su campamento base. Maya sabía que la organización rival no se rendiría tan fácilmente, y tendrían que estar preparados para cualquier eventualidad.