Maya estaba en un lugar desconocido. No podía distinguir nada en la oscuridad que la rodeaba. De repente, escuchó un ruido a lo lejos, y decidió seguirlo. Mientras avanzaba, la oscuridad comenzó a disiparse lentamente, y pudo ver que se encontraba en una cueva iluminada por una extraña luz roja.
Cuando llegué al final de la cueva, encontré a un hombre mayor sentado en una silla. El hombre parecía estar esperando su llegada.
"Maya", dijo el hombre. "He estado esperando mucho tiempo para conocerte".
Maya se sorprendió de que el hombre supiera su nombre. "¿Quién eres tú?", preguntó con cautela.
"Soy un antiguo aliado de tu mentor, Mei Ling Wong", respondió el hombre. "Vino a ayudarte en tu próxima misión".
"¿Qué misión?", preguntó Maya.
"La misión final", respondió el hombre enigmáticamente. "La misión para salvar a la humanidad de la destrucción total".
Maya no sabía qué hacer. ¿Cómo podía ser ella la única capaz de salvar al mundo? Pero antes de que pudiera hacer más preguntas, el hombre la agarró por el brazo y la llevó hacia una máquina extraña que parecía ser un portal.
"Ven conmigo", dijo el hombre. "Hay mucho que necesitas saber".
Maya no tuvo más opción que seguirlo a través del portal, hacia un destino desconocido y una aventura aún más peligrosa.