Con esa convicción, Maya se propuso trabajar arduamente para expandir su alcance y llegar a más personas que necesitaran su ayuda. Comenzó a hacer publicidad de su taller en línea y a través de su red de contactos, y pronto comenzó a recibir solicitudes de personas interesadas en participar. Maya se dedicó con ahínco a preparar su taller, buscando las mejores técnicas y herramientas para ayudar a sus estudiantes a encontrar su camino de autodescubrimiento. Quería que su taller fuera una experiencia transformadora para todos los participantes. Finalmente, llegó el día del taller y Maya se encontró en una sala llena de gente, emocionada por compartir su conocimiento y ayudar a otros a encontrar su propósito. A medida que el taller avanzaba, Maya se sintió llena de energía y emoción al ver

