Mientras caminaba por las calles de su vecindario, Maya reflexionaba sobre todo lo que había aprendido en las últimas semanas. Había d*********o la importancia de la amistad, la sabiduría de su abuela y la belleza de las pequeñas cosas de la vida. Pero también había aprendido que la vida no siempre es fácil y que los desafíos pueden aparecer en cualquier momento. Sin embargo, ahora se sentía más preparada para enfrentarlos. Cuando llegó a su casa, Maya encontró una nota de su madre que decía que había ido a hacer unas compras y que volvería pronto. Maya decidió aprovechar ese tiempo para relajarse y meditar un poco. Se sentó en su habitación, cerró los ojos y respiró profundamente. Dejó que su mente se relajara y se concentró en su respiración. Después de unos minutos, comenzó a sentir

