Dejándose Llevar El cuerpo de Serena reaccionaba de formas que nunca había conocido. Cada roce, cada presión, cada ajuste que hacía provocaba respuestas en Dante que la hacían sentirse poderosa y amada al mismo tiempo. Su corazón se llenaba de un orgullo y un placer que jamás había sentido. Y al escuchar sus gemidos suaves, Dante sabía que estaba creando un espacio seguro donde ella podía descubrir su sexualidad sin miedo, disfrutando, aprendiendo y entregándose. - Mio cuore… - susurró Dante mientras la tomaba con cuidado, sus labios rozando los de ella. – Déjate llevar. Siente, sólo siente. Serena se aferró más a él, con la sensación de que sus cuerpos ya se entendían, que podía moverse, explorar y disfrutar mientras él la sostenía con firmeza y delicadeza al mismo tiempo. Por primera

