Respiro agitada, estoy sudada y muy adolorida, pero no puedo evitar estar así si es parte de mi trabajo. No es algo fácil de hacer, pero es necesario, y si tengo el poder y la habilidad de hacerlo, no me pienso quedar de brazos cruzados cuando me han entrenado para esto. Claro que no hallo placer en hacerlo, a no ser que pueda descargarme tanto como quiera, y por suerte puedo hacerlo todo el tiempo y las veces que quiera. Respiro profundo mientras calmo los latidos de mi corazón y me asomo por la rejilla de la ventilación en la que estoy escondida al escuchar pasos fuertes.
—No me importa si destruyen la base entera, encuéntrenla. —Dice el que creo que es el líder de este lugar.
—Sí señor. —Habla un soldado mientras sale por la puerta.
Veo al líder tomarse la cabeza mientras respira profundo y toca la mesa iluminada que está en medio de la habitación. Unos hologramas aparecen, y entre ellos, la persona a la que debo rescatar.
Como una índigo nacida en la base del Escorpión n***o, se me asignó la misión de salvar a cierta persona influyente e importante del reino Índigo. Estoy consciente de que, aunque soy solo un soldado, mis habilidades me posicionan en el mejor equipo. Pero en este momento estoy sola al ser la única que estaba disponible, y no me quejo, mientras me apoyen desde la distancia.
Por suerte, el líder todavía no se percata de mi presencia, así que lo veo comunicarse con la sala en que lo tiene atrapado.
—Esto es una orden: redoblen guardias a la celda de aprensión 22-B, y no dejen que nadie entre. —Ordena, recibiendo un gesto afirmativo de sus lacayos.
Una vez tengo la información que necesito, presiono los botones que se encuentran en la pulsera de mi muñeca izquierda para generar la fórmula de un somnífero. Respiro profundo y suelto el aire de forma lenta para que la fórmula que he generado como humo sea respirada por él. Parece que funciona cuando lo veo tambalearse, pero el listillo se apoya del escritorio y activa el sistema de seguridad de la ventilación. Escucho un sonido mecánico a mi derecha, así que pongo mis manos debajo de mí y me deshago por completo del apoyo, por lo que termino cayendo en la habitación del líder. Sobre mi escucho el disparo de unos rayos, pero lo que me molesta realmente es la risa del líder.
—Sabía que estabas cerca. —Dice con dificultad, pues se niega a caer ante los efectos de mi somnífero —. Es tu fin. —Habla al momento en que intenta tocar la mesa, pero al fin mi somnífero hace efecto.
Al verlo dormido, me dirijo hacia la mesa y muevo los hologramas hasta que encuentro el que quiero. De mi pulsera derecha saco un cable para conectarlo con la entrada de la mesa.
—Agente Nite conectada. Atom, haz tu magia. —Digo presionando el comunicador que está en mi oído.
—Por supuesto, por favor aguanta unos minutos. —Me responde la inteligencia artificial de mi base.
Escucho unos golpes en la puerta, e inmediatamente me pongo en alerta.
—Señor, tengo algo que reportarle, pido permiso para entrar. —Dice el soldado que había visto antes.
Presiono los botones de mi pulsera izquierda y modifico mis genes lo necesario para imitar la voz del líder.
—¿Tiene algo que ver con la persona que se infiltró? Si no es así no me molestes. —Digo y respiro profundo mientras veo como Atom comienza a descargar la información de este lugar.
—Sí señor. Se sospecha que quien se infiltró es una chica que se cree que es una natural. Pero eso no es todo señor. Por favor, permítame entrar. —Insiste el soldado.
—Me dices que sospechas, ¿qué tan inútil puedes ser? Quiero confirmación para saber proceder, una sospecha vaga como esa no me sirve de nada. —Hablo apresurada, viendo la barra que ahora indica que se está eliminando la información.
—¿Señor? Necesito entrar para hablar con usted. —Indica el soldado, y por su tono, veo que sospecha —. Permítame entrar por favor. —Escucho el suave ruido que hace un arma al ser quitado el seguro, aunque lo hizo lento, nada pasa desapercibido para mí.
—Información descargada y eliminada. Pasando mapa del lugar para encontrar el objetivo.
La voz de Atom suena tan fuerte que al otro lado de la puerta se escucha y comienzan a disparar porque se han dado cuenta de mi engaño. Sorteo las balas escondiéndome al otro lado de la mesa, pero siento el fuerte impacto de una en la parte de atrás de mi hombro derecho. No me hirió porque tengo un traje especial que me protege, pero me va a dejar una marca. Mientras dura la balacera, absorbo la electricidad de la mesa hasta que mis pulseras me indican que ya han llegado a su límite. Una vez se acaba, mis pulseras generan automáticamente balas inmovilizadoras mientras tomo de mi sostén de armas mis pistolas modificadas. Respiro profundo, me levanto de mi sitio, apunto y disparo. Apenas la bala toca al primero, genera una reacción en cadena que electrocuta a todos los que estaban aquí y genera un cortocircuito en las líneas eléctricas que deja la base sin luz.
—Excelente. —Murmuro, mientras guardo mis pistolas y dejo que los lentes de contacto me permitan ver en la oscuridad.
Corro por los pasillos del lugar, puesto que todo está oscuro y he cancelado el sistema de seguridad, moverme por aquí es mucho más sencillo. Aunque me encuentro con guardias, los acabo en tres golpes antes de que se percaten de mi presencia.
No es porque lo diga yo, pero sí que soy buena en mi trabajo.
Llego a las celdas de aprensión, y no es muy difícil distinguir el lugar al que debo ir, pues está lleno de guardias que me apuntan con sus armas apenas me ven gracias a sus lentes de visión nocturna. Como el lugar está rodeado de metal, moldeo una cúpula para que me proteja de la nueva balacera, porque no creo que conozcan otra forma de enfrentarse a mí. Me planteo la idea de volver a lanzar un inmovilizador, pero con tanto metal la conducción de electricidad podría llegar a herir a quien quiero salvar. Así que mejor aprovecho la oscuridad lanzando un pequeño disco que provoca que una luz de veinte segundos los aturda y me acerco a cada uno. Al primero lo tomo de la muñeca y levanto su brazo sobre su cabeza mientras doy una vuelta y lo lanzo sobre mí utilizando mi pierna como palanca, haciendo que golpee una pared cercana y se desmaye del dolor. El segundo se percata del ruido que acabo de hacer, así que busca la forma de atacarme a pesar de estar prácticamente ciego. Pero lo golpeo por el costado con un puño al hígado que hace que se tambalee y lo derribo con una barrida, para luego terminar desmayándolo con un golpe tras la nuca. El tercero y el cuarto, ya más recuperados que los primeros dos, tienen nudillos en las manos para pelear cuerpo a cuerpo. Pero lo cierto es que ya estoy cansada, además de que ganarles sería demasiado fácil, así que extiendo mis manos hacia ellos y suelto somnífero en sus caras. La luz del disco se termina y me acerco a la puerta la cual, a pesar de necesitar clave, lector de huellas, y otros sistemas de seguridad, se abre como por arte de magia gracias a Atom.
Me encojo de hombros y camino hacia la parte interior de la celda, donde encuentro a un hombre de unos cuarenta y tantos, con la ropa algo ensangrentada y con los ojos vacíos viendo a la nada. Está en una silla, amarrado, amordazado, y claramente dopado para que no tenga voluntad propia. El reconocimiento facial lo identifica como Maikel King, el objetivo a salvar, así que tocando los botones de mi pulsera izquierda preparo un antídoto que pueda darle fuerzas para moverse, una vez lo tengo listo, coloco ambas manos en su pecho para que mientras absorbo con la derecha aquellos componentes que le hacen mal, la izquierda le administra el antídoto. Poco a poco noto como se va espabilando, parpadea cada vez de forma más vivas y respira regular, hasta que se sorprende al verme frente a él.
—¿Maikel King? —Pregunto sería mientras le suelto la mordaza.
—Sí, ¿quién eres? —Dice algo desorientado viendo a su alrededor —. ¿Dónde estoy?
—Fuiste secuestrado, y te estoy rescatando. —Digo mientras lo libero de sus amarres en manos y pies.
—¿Sola? Pero solo...
—Dejemos algo claro, —interrumpo —, te mantienes callado y obediente, o te lo hago entender por las malas.
Él asiente un poco intimidado mientras escucho pasos desde fuera del pasillo, así que lo tomo de la mano para llevarlo al final de la habitación. Tanteo las paredes hasta que encuentro un pasillo al otro lado de la pared, por lo que la debilito lo suficiente para romperla y poder salir. Caminamos con precaución por los pasillos, aunque gracias a mis habilidades innatas puedo evitar las emboscadas, nunca se está preparado para los peligros que puede haber en cada esquina de una base enemiga. Después de alejarnos lo suficiente, decido entrar en una habitación para que King pueda retomar el aliento un poco, pero el lugar al que entramos está lleno de enemigos que se pudieron esconder de mi detección a pesar de estar bebidos y totalmente distraídos. Claro que apenas me vieron dejaron lo que estaban haciendo y nos rodearon, mientras le señalo a King una silla y le doy una de mis armas que modifiqué para que fuera un lanzallamas. No parece que todos quieran enfrentarme al mismo tiempo, pues solo veo a uno que se pone unos nudillos y se cuadra para pelear. Me encojo de hombros mientras suspiro y sonrío.
Él hombre parece ofendido porque no me alarmo con su intención de pelear conmigo, así que se mueve hacia adelante con unos movimientos de boxeo esperando golpearme, pero se mueve tan lento que me es fácil esquivarlo o desviar los golpes. Él se muestra más molesto por mis acciones, así que se tensa tanto como puede y golpea hacia el frente con un poco más de velocidad. Al parecer, sus acompañantes se dieron cuenta de que no voy a mostrar mis cartas, así que todos comienzan a atacarme al mismo tiempo como si fueran un enjambre. Sonrío satisfecha mientras doy un paso hacia atrás tocando los botones de mi pulsera derecha cuando me doy cuenta de que están cansados.
—Es hora de dormir. —Digo abriendo la palma de mi mano de donde sale mi famoso somnífero y todos, al estar cansados, terminan en el suelo —. Vamos, ya tenemos vía libre. —Hablo tomando mi arma que le di a King por precaución y me dirijo a una pared.
—Esas pulseras... en realidad... pues... —Trata de hablar.
Lo cierto es que mis pulseras son grilletes que se desarrollaron después de que la guerra termino, como una forma de poner límites a las habilidades que rosan con el poder de un dios. Los grilletes no permiten que absorba los componentes químicos que se encuentran en el aire de manera natural, aquellos que puedo ver sin la necesidad de tener un microscopio, esto es para que no use de manera irresponsable mis habilidades pues no hay nada que me detenga si no tuviera mis grilletes. Claro que muchos índigos naturales protestaron cuando esto se propuso debido a que se sintieron menospreciados, pero lógicamente no se sabe cómo va a crecer alguien o si va a tener valores, así que no les quedó opción que aceptar los grilletes. Algunas personas, a pesar de haber pasado casi doscientos años desde que se tomó la decisión, se sienten incomodas cuando ven que un natural tiene puestos los grilletes, en especial si viven en el reino índigo donde cualquiera es libre de usar su poder. La verdad es que a mí no me importa, los he usado desde que nací y ya estoy acostumbrada a tenerlos, aunque tenga que pasar por una dolorosa cirugía para mantener a todos tranquilos. Lo que si me ha estado molestando desde siempre es la mirada de "compasión" que ponen muchos habitantes del reino porque creen que los que vivimos afuera somos infelices al no usar al cien nuestras habilidades y al tener que pasar por la cirugía, pero ese es un pequeño precio a pagar si tengo la oportunidad de ver el mundo.
—No importa. Lo mejor será movernos para que no nos encuentren. —Tranquilizo verificando el pasillo para podernos mover.
Salimos de la habitación corriendo directamente hacia el punto de extracción, pues me doy cuenta de que no hay muchos que vigilen esta zona, así que derribo cuantos muros puedo encontrar. Al final llego con King hasta la pared de la base que separa con el exterior, pero entonces me percato de algo extraño. Fue muy fácil llegar hasta aquí. Apresurada, toco la pared frente a mí para derribarla, pero me doy cuenta de que hay una gruesa aleación de metal en la parte interna. No me sería difícil derrumbarla si tuviera suficiente tiempo, así que recurro al plan B. Juntando los componentes bases de la nitroglicerina creo una bala con la potencia suficiente para derrumbar la edificación de hormigón junto con la aleación de metal, el único problema va a ser que, después de disparar, mi pistola quedara completamente inútil debido a la fuerza que se requiere para generar una explosión. Eso sin contar que mi brazo también quedará destrozado, pero nada de qué alarmarse. Cargo el arma con la bala lista para disparar, pero antes de que pudiera halar el gatillo, me arrojo sobre King para protegerlo de una granada que iba en su dirección, así todas las metrallas se incrustaron en mi espalda. Molesta atraigo varios pedazos de hormigón y se los arrojo al responsable, quien está acompañado de varios soldados que portan rifles de infantería. Porque sé que no me será fácil librarme de ellos, les disparo la bala hacia arriba de sus cabezas haciendo que el techo caiga sobre ellos. Mi pistola se despedaza y mi brazo sangra, pero sé que ya no me molestaran. Pongo mi mano sobre lo que queda de muro ahora teniendo tiempo de derrumbarlo, pero este cede por sí solo, dejando a la vista a Steve mi compañero de equipo.
—Pensé que necesitarías ayuda. —Dice sonriendo tranquilo, y cuando veo sobre su hombro, me doy cuenta de que nadie pudo detenerlo.
Tenemos la misma edad, pero debido a que es un índigo con especialización en las habilidades de un guerrero, parece mucho mayor que yo. Es alto y fornido como la mayoría de los índigos de su tipo, con el cabello castaño y ojos cafés. Cualquiera pensaría que es un modelo por lo atractivo que es a pesar de sus rasgos comunes, pero lo cierto es que es un guerrero al que hay que temer.
—Gracias. —Digo simplemente —. Llévalo al helicóptero, te alcanzo cuando termine de hacer la distracción.
—Está bien, pero apresúrate, ese brazo necesita atención. —Habla tomando a King del brazo.
Respiro profundo mientras siento que la temperatura de mi cuerpo sube, de hecho, mi pulsera derecha timbra con alarma al notar que algo no anda bien, así que antes de que me enfríe toco el suelo para enviar el calor por este y destruir por completo la base. Ahora se lo pensaran dos veces antes de hacerme trabajar. Me tambaleo sintiéndome algo cansada, pero logro llegar al helicóptero y me dejo llevar por la vibración de este, sonriendo satisfecha por otro trabajo terminado.