Sam - Sam, hija – murmuro mi madre mientras se adentraba en el coche. - Ahora no mamá, no tengo tiempo para esto – suspire – Necesito llegar con Mateo, eso importa ahora – asintió levemente antes de mirar al frente. - Tienes que entender que todo fue por tu bien, todos tenemos guardias, el tuyo solo se mantiene alejado, no está hostigándote – hablo mi padre – Gracias a eso sigues aquí con nosotros y no te han hecha nada – mire por la ventana. - Entiendo, pero podían haberlo dicho – mis ojos se aguaron, no por lo que hablamos, sino por Mateo. - Pero solo para que te quedes tranquila, solo nos informa si algo pone en peligro tu vida, no con quien sales, es decir – mire al espejo retrovisor – Que no nos contó de lo tuyo con Mateo – suspire. -

