Después de una larga cena y extendida recepción al fin pudo ir a dormir. Se sentía extraña con una joven todo el tiempo detrás preguntando que necesitaba y haciendo por ella cosas tan sencillas como tomar su abrigo y colocárselo. Las invitaciones al té y las cenas con las grandes familias no tenían nada que ver con estar entre la nobleza, de hecho marcaban mucho la diferencia entre ser un noble y tener riquezas. Un titulo los hacía sentirse más cerca de Dios y más cuando provenía de nacimiento; cuando menos lo esperaba estaba siendo observada y era mejor que tuviese una respuesta prudente e inteligente para cualquier pregunta, aquello era más bien un trabajo. Tenía tanto aun por aprender que creyó que quizá nunca debió tomárselo tan a la ligera. Se recostó en la enorme cama mirando fijamen

