Capítulo 12

2062 Words
Cuando el regreso empezó a limpiarle la herida con antiséptico, y Mariana volvió a sentirse desconcertada ante la preocupación que mostraba por ella. Sintió el escozor en el dedo, pero David la trató en todo momento con gran cuidado y delicadeza. -Si sigues así, voy acabar pensando que no paras de tener accidentes- comento él.  Estaba agachado ante ella, contemplando con el ceño fruncido la herida. -Y yo acabaré pensando que eres un buen samaritano- Mariana sonrió cuando el levantó la mirada, y añadió-: pero supongo que los dos estaríamos equivocados. David le vendo el dedo y volvió a sentarse. -Vuelve la cabeza un poco hacia la izquierda- Cuando ella obedeció, el tomó su cuaderno y pasó a una hoja en blanco-.¿Porque quieren quitarte a tu hijo.? Ella se volvió hacia bruscamente hacia él, pero David siguió dibujando. -Me gustaría que te pusieras de perfil, Mariana- dijo con voz tranquila, aunque claramente exigente-.Vuelve la cabeza otra vez, y levanta un poco la barbilla.  Si, perfecto-permaneció en silencio mientras trazaba su boca sobre el papel, y finalmente dijo: la familia del padre quiere quitarte a tu hijo., y me gustaría saber porque. -Yo nunca he dicho eso. -Claro que si-dijo apresurándose para captar el brillo de enfado que ardía en sus ojos-. Déjate de rodeos, Mariana, y dime lo que pasa. Ella apretó las manos con fuerzas, pero cuando habló, su voz contenía tanto miedo como furia. -No tengo porque contarte nada. _Tienes razón. David siguió dibujando, y sintió un gran estremecimiento de agitación y deseó que lo sorprendió y sobre todo lo preocupó. Decidió a apartar de su mente la extraña reacción, y a concentrarse en sacarle aquella mujer la respuestas que quería, añadió: -Pero como voy a dejar el tema, será  mejor que desembuches   de una vez. David era un experto en observar y leer las expresiones de los demás y así que consiguió captar el sutil juego de emociones que se sucedieron en el rostro de ella. Enfado,frustración, y aquel extraño miedo que seguía sacándolo de quicio. -¿Crees que te llevares arrastras hasta ellos?.Piensa un poco, no tengo ninguna razón para hacerlo-. David habia creído que no podía contenerse y que empezaría a gritar, porque lo estaba sacando de quicio, pero se sorprendió tanto como ella ando la tomó de la mano y su asombro aumentó aun mas cuando sintió que los dedos de ella se cerraban instintivamente sobre los suyos.  Cuando Mariana levanto los  ojos y lo miró un sinfín de extrañas emociones que habia creído inalcanzables para él inundaron su pecho. -Anoche me pediste que te ayudar. Los ojos de ellas se suavizaron con gratitud, pero dijo con voz firme: -No puedes ayudarme. -Puede que no, y puede que no lo haga- pero David quería ayudarla, aunque no entendía el porque-.No soy ningún samaritano, Mariana, ni bueno ni de ninguna otra clase, y no me entusiasma la idea de añadir los problemas de otra persona a los míos. Pero estas aquí, y no me gusta estar a oscuras. Mariana estaba cansada de huir, de esconderse, de intentar de arreglarselas completamente solas. Necesitaba tener a alguien a su lado, y cuando David la tomó de la mano y la miró con los ojos serenos y decididos, casi pudo creer que ese alguien era él. -El padre de mi hijo esta muerto-empezó a decir, midiendo sus palabras consumo cuidado.  Le diría lo suficiente para satisfacerlo, pero no todo-. Sus padres, los abuelos del niño, quieren quitármelo, supongo que para...no se, para remplazar o recuperar algo que han perdido para asegurarse la continuación de su linaje yo lo siento por ellos, pero este bebé no les pertenece-sus ojos se encendieron con un brillo fiero y protector como el de una tigresa protegiendo a sus cachorros-. es mio. -No creo que nadie pueda cuestionar tus derechos como madre, ¿Porque has tenido que huir? -Tienen mucho poder y dinero. -¿Y que? -¿Es que te parece poco? -furiosa, Mariana se apartó de él,  y se rompió el contacto que les habia dado tanta calma a ambos-. Para ti es muy fácil quitarle importancia al tema, porque vienes de un ambiente parecido al de ellos, y perteneces a su mundo. Nunca has pasado necesidades y penurias y nadie se atreve a arrebatarle algo a la gente como tu, asi que no entiendes lo que es saber que tu vida esta en manos de otras personas. Fue dolorosamente evidente que estaba hablando por propia experiencia. -Tener dinero no significa obtener siempre lo que uno quiere.  -¿De verdad?-se volvió hacia él y lo miró con expresión rígida y gélida-. Tu deseabas tener un sitio para pintar, donde estar solo y que nadie te molestara. ¿tuviste muchos problemas para poder conseguirlos?, ¿tuviste que hacer planes, que ahorrar o renunciar a algo?, ¿ o simplemente firmaste un cheque y te viniste a vivir aquí?. David se levantó y la miró con indignación. -Comprar una cabaña no tiene nada que ver, con quitarle un niño a su madre. -Puede que para algunos no al fin y al cabo los objetos no son más que posesiones.  -Esta siendo ridícula. -Y tu ingenuo. .Aquello le pareció divertido y el enfado de David se enfrió un poco. -Eso sí que  es una novedad.  Anda  siéntate, me  pones nervioso cuando te mueves tan bruscamente. -No voy a romperme- refunfuño ella, aunque le hizo caso y se sentó en una silla-. Soy fuerte y puedo cuidar de mi misma; de hecho, antes de irme de Dallas me hice una revisión y tanto el niño como yo estamos mejor que bien.  En un par de semanas. ingresaré en un hospital de Denver y daré a luz a mi hijo, y después desapareceré del mapa. Mariana pensó que aquella mujer era muy capaz de hacer lo que estaba diciendo, pero recordó la pérdida y asustada que se había mostrado la noche anterior.  Era inútil señalar el estrés al que estaba sometida y sus posibles consecuencias, pro ya habia descubierto que botones eran los que tenía que pulsar. -¿Crees que es justo para el bebé seguir huyendo? -Claro que no.  Es terriblemente injusto,pero sería peor detenerme y dejar que me lo quitaran. ¡Porque estas tan segura de que querrían o podrían hacerlo? _Porque ellos mismo me lo dijeron. Me explicaron lo que creían que sería mejor para el niño y para mí, y me ofrecieron dinero-su voz se llenó de veneno, cáustico y amargo-. Me ofrecieron dinero por mi hijo, y cuando lo rechacé, me amenazaron con quitármelo sin más Mariana no quería revivir aquella escena aterradora, y con esfuerzo logró borrarla de su mente. David sintió una tremenda  repugnancia por aquellas personas ala que ni siquiera conocía, pero sacudió la cabeza para intentar aclarársela y poder razonar con Mariana. -Sea lo que sea, lo que quieran o o que intenten, no pueden apoderarse por las buenas de lago que no les pertenece,.  Ningún tribunal le quitaría a una madre la custodia de su hijo sin una buena causa. -No puedo ganar esta guerra yo sola-cerró los por un momento, luchando contra la desesperada necesidad de echarse a llorar y de expulsar todo el miedo y la angustia que sentía-. No puedo enfrentarme a ellos en su propio terreno, y no pienso exponer a mi hijo a un infierno de pleitos y luchas legales, a la publicidad, a las habladurías y a las especulaciones. Un  niño necesita  un hogar, amor y seguridad, y voy a hacer lo que haga falta, iré a donde sea, para asegurarme de que i hijo tiene todas esas cosas. No voy a discutir sobre lo que es mejor para ti o para el bebé, pero tarde o tempano vas a tener que enfrentarte a todos eso. Lo haré cuando llegue el momento.  David se levantó, y fue a la chimenea a encender otro cigarrillo.  Debería olvidarse del tema, dejarla tranquila para que siguiera su propio camino,  ya que todo aquello no era de su incumbencia.  No era su problema.  Soltó un juramento, porque sabía que de algún modo, cuando ella se habia aferrado a su brazo para poder ala carretera,  había pasado a ser un asunto suyo. -¿Tienes dinero? -Un poco, Bastante para pagar la factura del médico y para comprarle algunas cosas al niño. David sabía que se estaba buscando problemas, pero por primeras vez en casi un año sentía que algo era realmente importante. Se sentó en el borde de la chimenea, y la comtepló mientras soltaba una bocanada de humo. -Quiero pintarte - dijo en un tuno brusco-. Te pagaré el sueldo de una modelo, además de darte comida y cama. -No puedo aceptar tu dinero. -¿Por qué no? Después de todo, parece que crees que tengo demasiado. -No he querido decir eso-dijo ella, sonrojada de vergüenza El hizo un gesto displicente, como si aquello carecería de importancia. -No importa lo que hayas querido decir, eso no quita que quiera  pintarte. Trabajo a mi propio ritmo, así que tendrás que ser paciente, no se me da bien transigir, pero teniendo en cuenta tu estado, estoy dispuesto a hacer algunas concesiones y a parar cuando estés cansada o incomoda. Era muy tentador, y Mariana intento olvidarse de que ya antes habia vivido de su apariencia física, y concentraras en lo que aquel dinero extra significaría para su bebe. -Me gustaría acceder, pero eres un artista muy famoso y me reconocerían si el retrato saliera a la luz. -Eso es verdad, pero no estaría obligado a decirle a nadie donde te he conocido o cuando. Tienes mi palabra de que nadie te encontrara por mi culpa. Mariana permaneció en silencio unos segundos.mientras luchaba consigo misma. -¿Puedes acercarte un poco? -le pregunto al fin. David echo el cigarro al fuego, fue hacia ella y se puso en cuclillas delante de la silla. -¿Me das tu palabra?-le pregunto, mientras lo observaba con atencion. Ella también habia aprendido a leer la expresiones de la gente. -Sí. Habia riesgos que merecía la pena correr. Mariana extendió las dos manos hacia él, en señal de confianza. Debido a la continua nevada, el día paso sin amanecer, atardecer ni puesta de sol, La luz permaneció tenue durante toda la jornada, y la noche llego sin mayor ceremonia. Y entonces, dejo de nevar. Mariana no se habia dado cuenta si no hubiera estado mirando por la ventana. No fue escampando gradualmente, sino pareció que el flujo de copos de nieve se detenía en seco, como si alguien hubiese cerrado un grifo. Sintió una ligera decepción, la misma que recordaba haber sentido de niña cuando terminaba una tormenta, y de forma impulsiva se puso las botas y el abrigo y salio al porche. La nieve le llegaba a las rodillas a pesar de que David habia estado despejando la entrada con una pala, y cuando sus botas se hundieron y desaparecieron, Mariana tuvo la sensacion de que se la tragaba una suave y esponjosa nube. Se rodeo con los brazos, e inhalo el frió aire de la montaña. No habia ni luna ni estrellas, a luz del porche alcanzaba apenas un metro de donde estaba y lo único que se odia era el silencio. Para algunos la enorme sabana de nieve harria sido como una corcel, un obstáculo, pero para ella era una fortaleza protectora. Habia decidido volver a confiaren alguien de nuevo, y ali, de pie rodeada de aquella oscuridad y de aquella quietud, supo que habia hecho lo correcto. David no era un hombre amigable, ni afable, pero era una buena persona y ademas estaba segura de que poda confiar en su palabra. Iban a utilizar mutuamente, ya que él la quería para su arte y ella para tener un sitio donde acobijarse, pero era un intercambio justo, Necesitaba descansar, aprovechar cualquier tiempo para poder llenar sus reservas de nuevo. Iba a necesitarlas. David no entendida lo que los abuelos del niño podan llegar a conseguir con su dinero y su poder, pero ella habia visto de lo que eran capaces. Habían pagado y maniobrado para ocultar los errores de su hijo, y con unas pocas llamadas a las personas adecuadas habían conseguido que su muerte y la de la mujer que lo acompañaba pasara de ser un incidente escabroso a un trágico accidente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD