Inhaló profundamente, intentando calmarse, mientras continuaba en la mirada fija en el fuego. -Ya no me estaba pegando solo a mi, también le estaba haciendo daño al bebé, y eso lo cambiaba todo; de hecho, hizo que me resultara increíblemente fácil marcharme. Enterré mi orgullo y llame a Jorge para pedirle un prestamos. Me dejó dos mil dólares, y con ellos conseguí un piso, encontré trabajo y empece los trámite de divorcio. Diez días después, Tony murió. Al sentir la inevitable oleada de dolor, Mariana cerró los ojos. -Su madre vino a verme, me suplicó que oculta lo del proceso del divorcio y que asistiera al funeral como la viuda Tony. Su reputación y su recuerdo era lo único que importaba accedí...porque aun recordaba aquellos primeros días en París. Después del funeral me pidiero

