Xander llegó a la empresa con la ansiedad fluyendo como lava líquida en sus venas. En vez de entrar en su oficina, fue directo a la de Gustav. Su amigo se sorprendió al verlo entrar y cerrar la puerta con cerrojo. —¿Vienes a golpearme? —bromeó, ganándose una mirada sanguinaria como respuesta. —Háblame de ella —pidió Xander al sentarse en la silla frente al escritorio. Gustav respiró hondo entendiendo que hablaba de Sophia Gueller, la amiga y futura socia de su novia. —¿Qué sucede con ella? —Es un asunto mío. —Creo que también será mío, porque esa mujer pronto estará muy metida en la vida de Rebecca. Xander apretó la mandíbula con enfado. No le gustaba airear sus problemas personales, pero comprendía que en esa situación necesitaría del apoyo de Gustav. —Sophia Gueller es la mujer

