Edmund le había mencionado que si se sentía mal podía recostarse, al ser que el proceso terminaría rápido sin contratiempos, al ser que efectivamente después de tomar casi toda esa botella roja se recostó, por un momento antes de cerrar los ojos miro por un instante aquel techo que se plasmaban imágenes de pinturas y que decide cerrar los ojos, por un instante, todos los presentes ahí con sus copas servidas aun no tomaban ni una gota de sus bebidas, esperaban a que la nueva chica hibrida despertara, solo pasaron unos minutos cuando decidió ella sentarse, algo que notan todos ahí presentes y el primero en verla es Edmund, al mirar a sus ojos, ese resplandecerte brillo que comienza a ser cristalino como si sus ojos se adaptaran al mezclarse diferentes tonos de color cobrizo y oscuro en ella,

