Capítulo 6
Después de tocar temas familiares y del pasado, pasamos a otros temas y entre ellos salió el tema de mi día en el hospital, así que, sin más preámbulo, le conté sobre lo que paso hoy en la oficina de Alek y que al parecer estoy en una relación corta.
– ¿En serio? Me alegro mucho por ti nena, espero que todo salga bien entre ustedes dos, el doctor Alek es todo un bombón.
– Lo sé, tía, pero tengo miedo de lastimarlo cuando me vaya.
– Nena, no seas tan pesimista, por primera vez en mucho tiempo te has encerrado en tu burbuja sin dejar pasar a nadie, creo que es hora de que empieces a disfrutar tu vida sin remordimientos.
– Tara es hora de avanzar y de dejar todo lo malo en el pasado.
– Lo sé y pienso que estaba vez lo voy a intentar, aunque sea solo por darle gusto a Alek.
– Así se habla cariño. Y quién sabe tal vez las cosas funcionen después.
– Honestamente, no lo creo, pero ya decidí que lo haré y a ver qué pasa.
Al día siguiente estuve con los niños, todo el día los llevé a comprar los regalos para mis papás, mi hermano y los chicos… andamos de compras y me topé con Alek y se sorprendió al verme con los niños, se acercó a saludar.
- Hola hermosa – tenía sonrisa dulce en el rostro, se acercó a darme un beso, pero me moví para que me lo diera en la mejilla por los niños, él frunció el ceño, pero señalé a los niños.
- Hola, pero ¿qué casualidad encontrarnos aquí? – le dije algo nerviosa, porque jamás me lo había topado en la calle y menos cuando salgo con los niños.
- Viene por algunas cosas ¿y tú? - me pregunto, pero no quitaba la vista de los niños y me di cuenta de que vio el parecido que tiene conmigo.
- Nani vamos por un helado- me dijo Beck, ya que le fascina el helado de yogur
- ¿Nani? ¿son tuyos? - no puedo ocultar su duda y me puse tensa.
- No son mis primos, son hijos de mi tía y he estado con ellos desde que nacieron. Por eso me ven como su mamá también - respondí con la sonrisa más falsa que pude dibujar en mi rostro para ocultar mi pánico.
- Pensé que eran tuyos, porque es increíble el parecido que tienen contigo. Además, nunca mencionaste que tenías unos primitos tan lindos. – Respondió con un poco de duda.
- Para nada lo que pasa es que mi tía y mi mamá son gemelas y yo me parezco mucho a ellas -me justifique Alek ya conocía a mi tía, ha ido a comer a su restaurante y si es cierto nos parecemos
- Si eso veo, cualquiera que te vea con ellos juraría que son tuyos.
- De hecho, me ha pasado muchas veces - conteste rápido y un poco nerviosa.
- Nani, ¿quién es él? – me pregunta Bianca.
- Bueno, él es un amigo del trabajo - conteste rápido, Alek le sonrió y se inclinó para quedar a su altura.
- Hola princesa y tú, ¿cómo te llamas? - pregunto.
- Hola yo soy Bianca y este es mi hermano Beck y tú ¿cómo te llamas? – respondió mi princesa.
- pues mucho gusto Bianca, Beck. Yo soy el doctor Alek y soy amigo de Tara.
- Me caes bien y eres muy guapos – comento Bianca coqueteando con Alek. Reí por sus ocurrencias.
- Pues gracias, es una lástima que aun seas muy pequeña para mí, porque si no serías mi novia - contesto Alek sonriendo. Mi hermosa nena se sonrojó.
- Lo siento solo tengo 5 años – le dice la inocente de mi nena y me hace reí
- Bueno en ese caso me puede prestar a Tara para que sea mi novia – contesto mirándome a los ojos, abrí los ojos como platos y me sonroje. Beca me volteo a ver y rio en forma de burla.
- Tú quieres ser su novio de mi Nani – el sonrió y asintió. Estaba por decir algo, pero un Beck molesto contesto, antes de decir algo.
- No, puede ser tu novia porque Nani es mía – contesto Beck posesivamente abrazándome y con cara de desagrado.
- Perdón caballero, no quiero robar a su dama – le contesto y yo me sentí un poco incómoda por la actitud de Beck, pero él siempre ha sido así muy posesivo conmigo y Bianca es lo contrario ella es muy dulce.
- Beca puedes llevar a los niños a comprar un helado antes de irnos, por favor, en un momento los alcanzo.
- Si doctora, niños vamos por un helado, bruja el ultimo – toma a los niños de la mano y salieron corriendo.
- Discúlpalos son algo directos.
- No te preocupes, son niños y es bueno que sean libres de dar su opinión y que no se intimiden por nada.
- Si, pero a veces se pasan un poquito – bromee.
- Son niños, solo debes enseñarles que cosas si se pueden decir y cuales no. digo por educación, no todas las personas son amables.
- Tienes razón… Bueno Alek, te dejo por qué debo llevar a los niños a casa. Para que coman antes de arreglarme para salir en la noche – sonreí.
- Si está bien, te veo en la noche ¿a las 8? Está bien. – me recordó
- A las ocho esta perfecto – confirmé y luego me despedí de él con un beso en la mejilla. Pero el se movió y me odio en la boca.
- Alek – grite bajo y el sonrió antes de huir.
Nos fuimos a la casa, les dimos de comer a los niños antes de bañarlos y ponerles sus pijamas. Les puse una película en la tele de su habitación y luego me fui a arreglar para esta noche. Primero me di un baño, luego me seque el cabello para arreglármelo un poco, aunque no había mucho que arreglar, porque traigo un corte pixie (cabello corto) con maxi flequillo (ósea que de la parte de adelante está largo) que se ve increíble en mi cabello castaño claro.
Me aplico un maquillaje natural, pues nunca me ha gustado cargar mi cara con maquillaje, solo resalto un poco mis ojos y mis labios. No es por presumir, pero soy bonita, herede los genes de mama y de tía Mía. Además, tengo un cuerpo muy bien distribuido, tetas no muy grandes, pero bien definidas y redonditas, caderas anchas y trasero redondo. Aunque no hago ejercicio a diario porque mi trabajo en el hospital no me lo permite, trato de mantenerme en forma en mis tiempos libres. Así que practico yoga y king boxing. Para esta noche especial, me he puesto un vestido rojo vino ceñido al cuerpo con escote corazón con tirantes y espata un poco descubierta, zapatillas color oro de 10 cm, aretes largos que llegan a mitad de mi cuello en el mismo tono. Y también me puse una pulsera en la mano izquierda para cubrir la cicatriz de mi muñeca, solo en una porque en la otra me hice un tatuaje hace años para tapar la otra cicatriz de mi intento de suicidio. Me hice una línea de vida con las iniciales de mis niños para nunca olvidar que ellos son los que me motivaron a vivir. Nadie excepto mi tía, sabe lo que paso aquella noche. En algunas ocasiones las personas que las han notado, me preguntan que me paso, así que solo les contesto que me lastime de niña al colgarme de una ventana rota y como no tengo cara de suicida han creído mi mentira.
Término de arreglarme, doy un último vistazo a mi apariencia en el espejo y me encantan los resultados, de pronto mi teléfono suena, contesto y es Alek.
- Preciosa estoy abajo.
- Ok, espera un momento enseguida bajo – conteste.
Salí de la habitación, para ir a la de los niños a despedirme y recordarles que deben portarse bien con Beca. Ellos asintieron y me pidieron que regrese tarde a casa. Le di las últimas indicaciones a Beca, se los encargué mucho y luego me fui. Cuando salí de la casa, Alek estaba recargado en su auto esperado por mí. Me puse el abrigo que hacía juego con mi vestido y luego caminé hacia él para saludar.
- Wow, te ve bellísima, creo que hoy me pondré celoso de cualquiera que se atreva a mirarte de más - contesto posesivo y no pude evitar reír.
- Eres un tonto y aunque los demás me miren, yo voy contigo, así que no te debes preocupar por eso.
Me acerqué para darle un beso leve en los labios, pero Alek quería más por lo visto, porque me jalo para tomarme de la cintura y pegarme su cuerpo. Luego fundió sus labios en los míos para darme un beso tan intenso que me dejo sin aliento. Nos separamos por falta de aire y reposo su frente con la mía.
- Me vuelves loco Tara, no puedo resistirme a saborear tus labios en cada oportunidad que tengo. - sonreí.
- A este paso no vamos a llegar nunca - conteste divertida.
- Bueno, en ese caso te puedo tomar la palabra y nos podemos perder - me contesto con una mirada traviesa.
- No, no, no puedo faltar a mi promesa de asistir, esas chicas me van a matar si no llego - conteste riendo. Alek alzo los brazos en señal de rendición.
- Bueno, lo tenía que intentar - contesto separándose de mí para luego abrir la puerta del auto y dejarme entrar.
Después de subir, Alek arranco y condujo hasta el bar donde quedamos de reunirnos con los demás. Al llegar al bar, nos dirigimos a la mesa vip que reservaron los chicos para celebrar. El bar era sencillo, pero elegante, la decoración era increíble, tenía lámparas hechas con botellas de cristal, las mesas eran rústicas que le daban un toque vintage. El ambiente era tranquilo y agradable, con música en vivo, honestamente el lugar era genial. Al llegar a la mesa saludamos a todos, que nos miraban con caras sorpresa al vernos llegar juntos.
- Doctor, que sorpresa que nos acompañe esta noche - dijo Lía saludándolo, mientras me veía con una sonrisa burlesca, por nuestra conversación de esta mañana.
– Ya vez Lía, Tara me invito y no me pude negar - contesto Alek mientras me ayudaba a quitarme el abrigo.
Después jalo mi silla para que me sentara y luego el tomo asiento a mi lado, luego de tomo de la mano. Vi la cara de desconcierto de las chicas al ver la acción de Alek y me siento extraña porque no me quitan la mirada de encima. Las volteé a ver y no pude evitar reírme de ellas por sus caras de sorpresa.
Pasamos una velada superdivertida, tomábamos un rico vino, comimos unos platillos deliciosos y platicamos de todo un poco; trabajo, familia, pasatiempos, etc. Después de unas horas de pláticas triviales, a Didier le dieron ganas de bailar, así que tomo la mano de Eli, su prometida y la llevo hasta la pista de baile. Alek lo imito, tomo mi mano y me llevo hasta la pista de baile también. Luego me tomo de la cintura y yo enrede mis brazos sobre su cuello para bailar lento, la música de fondo era una balada romántica, que le daba armonía al momento. Creo que este ha sido el momento más romántico que he tenido desde hace mucho tiempo.
Bailamos por un largo tiempo, disfrutamos de la música y de la compañía en silencio – Sabes me hace tan feliz, estar aquí contigo – dijo antes de acercarse a mí para besarme frente a todos, sin importarle nada ni nadie. Las chicas al ver la acción se quedaron boquiabiertas, lo sé porque las vi de reojo, pero no les tome importancia y decidí disfrutar del momento con Alek. Después de un rato de bailar y darnos unos buenos besos, regresamos a nuestra mesa, nos sentamos y le di un trago a mi vino. De pronto me dieron ganas de ir al baño, así que me puse de pie y les hice señas a las chicas para preguntar si ellas también querían ir, ellas asintieron y nos fuimos juntas al baño.
- Uy, amiga, pero que cambio confiesa, ¿qué está pasando entre ustedes dos? – me pregunta Lía desde el cubículo del baño donde está haciendo sus necesidades, yo estoy en otro y Eli afuera.
- Bueno, nada importante, solo platicamos y acordamos disfrutar el tiempo que me queda en Londres - le conteste sin dar muchos detalles.
- Ósea tienen una ¿relación? - pregunta Eli un poco curiosa.
- Relación lo que se dice relación, no porque en dos meses me voy y no creo en las relaciones a distancia, pero acordamos disfrutar y quedar bien después de que me vaya - conteste.
- y Estás segura de eso - pregunto Lía saliendo del cubículo. - porque puede que para ti sea simplemente pasar el tiempo, pero para Alek... - alce la mano para interrumpirla.
- Honestamente segura, segura, no lo estoy... pero lo pensé detenidamente, después de que Alek me lo pidió, porque esto fue su idea - aclaré - y bueno, él ha sido muy lindo y paciente conmigo, así que decidí internarlo - conteste con sinceridad.
- Pues me alegra ver que te abras a disfrutar de la vida... pero solo ten cuidado de no herir a Alek - comento con seriedad.
- Bueno Eli, en primera no somos adolescentes y en segunda yo ya le dejé bien en claro mis sentimientos a Alek. Fui sincera en tanto a lo que opino y él lo acepto así.
- Como vi un poco de duda en sus caras, decidí contarles todo lo que paso y lo que hablamos en la oficina de Alek el día anterior. Ellas no lo podían creer.
- Oh entiendo - dice Lía - Y que lindo, yo quiero un hombre así - comenta poniendo cara una cara de boba que se ve chistosa. Eli y yo no pudimos evitar reírnos de ella.
- Pues si fue su idea, él sabrá a qué se arriesga porque él así lo propuso. Así que disfrútalo sin remordimientos amigos, porque te mereces pasarla bien.
- Pues a darle mantenimiento al cuerpo, porque ya te estabas oxidando amiga- y nos tiramos a reír por sus ocurrencias
- Loca que ocurrente eres, no sé si llegue a ese punto, pero lo tendré en cuenta - conteste divertida.
- Te hacer del rogar... si bien qué te falta un buen revolcón – se burla de mí.
- Bueno, vamos que nos esperan esos hombres - habla Eli riendo.
Después de salir del baño seguimos tomando y conversando hasta que llegó la hora del brindis por los novios. Primero se pusieron de pie Didier y Eli, quienes nos agradecieron nuestra compañía en una celebración tan importante para ellos. Luego se dirigen a mí y me dicen que me van a extrañar mucho, luego me hacen prometer que no faltaré su boda que será en 1 año. Yo les aseguro que no voy a faltar y que también los voy a extrañar mucho. Y también le hago la invitación para que vayan a visitarme cuando ellos quieran. Porque que nada me gustaría más que ellos fueran a conocer mi ciudad natal. Es más, se me ocurrió que pasaran su luna de miel allá y que los gastos corren por mi cuenta y ellos aceptaron gustosos.
Seguimos con la plática y los tragos hasta las 1 de la madrugada, hora de irse porque la mayoría tenemos que trabajar. En mi caso doy gracias que en mi turno me toca entrar de tarde, así que podré descansar un poco más, nos despedimos y salimos del bar. Subimos al auto, Alek me ayudo a colocarme el cinturón de seguridad, con la intención de robarme un beso, luego se acomodó en su asiento y antes de arrancar el auto, se giró hacia mí, me tomo de las manos y me miró fijamente a los ojos por un momento.
– Tara, quiero que pases la noche conmigo - dijo y me quede helada, pues eso no lo vi llegar.
– Alek... yo...no sé si esto sea una buena idea - respondí.
– Si no quieres lo entiendo, no quiero que te sientas obligada... Pero debes saber que tengo un inmenso deseo de hacerte el amor. Quiero demostrarte lo mucho que me gustas y lo mucho que te he deseado desde el primer día en que te conocí. - me quede pensando en sus palabras por un momento.
– Al ver que no hay respuesta de mi parte, Alek se acerca a mí, me toma de la nuca y me da un beso profundo y cargado de deseo, mi cuerpo reacciona de inmediato y me dejo llevar por el momento.
– Está bien, vamos a tu casa - respondí al separarme de sus labios. - Alek sonrió con emoción, se acomodó en su asiento y condujo a toda prisa hasta su departamento.
Al llegar a su edificio bajamos del auto y luego entramos para tomar el ascensor hasta el penúltimo piso, donde se encuentra su departamento. Yo me sentía realmente nerviosa, porque solo había estado con un hombre y ni siquiera lo recuerdo, solo se me quedo grabado el tatuaje de aquel hombre que fue mi primera vez. Alek nota mi nerviosismo.
– Tara, si no quieres no te voy a obligar a nada - hablo mirándome fijamente a los ojos.
– Alek, honestamente tengo miedo y solamente he estado con un hombre en toda mi vida y eso fue hace 7 años. Esto es nuevo para mí - fui sincera con él.
– Tranquila, solamente déjate llevar y sé que lo vas a disfrutar - dijo antes de darme un apasionado beso.
El timbre del ascenso sonó y las puertas del mismo se abrieron, caminamos por un pequeño pasillo hasta la puerta. Al entrar Alek me tomó de la cintura por atrás, quito mi abrigo y luego pego su rostro a mi cuello para inhalar mi aroma. Mi piel se erizó al sentir su respiración tan cerca, Alek comenzó a dejar suaves besos sobre mi cuello, lo recorrió hasta llegar a mi oreja, mordió mi lóbulo y dejé escapar un gemido de excitación.
- Dios no sabes cuanto te deseo Tara Bell - susurro con voz ronca en mi oído. Y de inmediato siento como mi cuerpo se enciende, y él lo nota. Estoy por decir algo, pero el me lo impide al girarme y tomar mar mi boca con necesidad.
Poco a poco me va guiando hasta su habitación, al entrar cierra la puerta, me gira nueva mente para quedar de espaldas, luego pasa su mano por mi piel desnuda hasta llegar al cierre de mi vestido, lo baja lentamente y luego lo deja caer al suelo. Solo quedo en bragas del color de mi vestido porque no raigo sujetador, Alek me gira para verme de enfrente, recorre mi cuerpo con la vista – Eres realmente hermosa - me dice con voz ronca. Se acerca de nuevo y me besa con necesidad, mientras sus manos recorren mi cuerpo desnudo. Mis manos toman el control y empiezo a quitarle la ropa, cuando dejo caer su camisa, paso mis manos por su pecho desnudo y él sisea ante mi tacto. Me toma de la cintura y me pega a él para que sienta lo excitado que ya está y vaya que lo pude sentir. De un momento a otro solamente estamos en ropa interior disfrutando de un beso apasionado y las caricias mutuas de nuestros cuerpos.
Alek pasa sus manos por mi cintura, luego me toma por el trasero para levantarme lentamente, mis pechos quedan a la altura de su rostro, enroscó mis piernas en su cintura y él camina lentamente hasta la cama, donde me deposita con cuidado quedando encima de mi cuerpo. Besa de nuevo mi cuerpo y comienza a descender lentamente, hasta llegar a mis pechos a los cuales les presta un poco de atención, lame, chupa, muerde y me roba uno que otro gemido de placer.
Siento mi zona íntima, realmente húmeda por todas las sensaciones que me hace sentir, Alek siguió dependiendo por mi cuerpo hasta llegar a mi vientre, pero en ese momento recordé mi cicatriz y me puse un poco nerviosa, él lo noto y solo me dio un beso encima de las bragas, - creo que dejaremos eso para otro día - dijo levantándose un poco para retirar mis bragas y quitarse el bóxer. Estamos completamente desnudos, mientras él me observa con deseo, yo logro ver su gran m*****o, pienso que es de tamaño normal, ya que yo nunca he visto uno de cerca, aunque estudie medicina no es lo mismo. Además, cuando tuve mi primera vez está borracha y no recuerdo haber visto el de aquel hombre. Entonces me pongo un poco tensa al imaginar que eso va a entrar en mí y no sé si vaya a doler, después de todo únicamente una vez tuve sexo y nuevamente recalco, no lo recuerdo.
Alek nota mi tensión, entonces procede a escala por mi cuerpo hasta llegar a mis labios, me besa con delicadeza para relajarme un poco, luego baja su mano hasta mi zona íntima, mete sus manos entre mis piernas y estimula mi botón de placer con delicadeza, estoy tan húmeda que siento que mojos las sábanas. Siento como mi cuerpo reacciona ante sus caricias y me relajo un poco.
- Creo que estás lista para mi hermosa. - dice sobre mis labios.
Retira su mano de mi zona y luego se acomodó entre mis piernas, coloco su m*****o en mi entrada y entra lentamente hasta profundizar la embestida. Luego se mueve lentamente en mi interior dentro y fuera, una y otra vez, gimo y solamente me dejo llevar en un mar de sensaciones placenteras que no conocía.
Alek me hizo el amor de una manera tan delicada y apasionada, hasta que alcanzamos nuestro tan esperado orgasmo. Después de la primera vez lo hicimos una vez más hasta quedar dormidos por agotamiento.
Al día siguiente me despierto, sintiendo del cuerpo de Alek sobre el mío, estamos en posición de cucharita, intento moverme con cuidado para no despertarlo, pero me tiene aprisionada. Después de varios intentos logro zafarme de su agarre, me levanto de la cama, salgo de la habitación, busco mi bolso, en la sala donde aterrizo anoche, saco mi teléfono y veo que son las 6 am. Además, veo que hay algunos mensajes de mi tía. Aunque se me hace extraño porque le avise que venía al departamento de Alek e incluso me deseo suerte.
Abro el mensaje para leer y en él dice que los niños no paran de preguntar por mí y que no se querían dormir hasta que yo llegara. Luego me mando otro donde me confirmo que los convenció de ir a la cama con ella. Me preocupé porque, aunque salgo de guardia en las noches siempre me ven entrar y salir de la casa. Además, ayer le prometí llegar a casa no muy tarde y jamás me imaginé que ellos estarían pendientes de mi llegada. Pero debo reconocer que ellos no son tontos, pueden ser pequeños, pero son muy inteligentes y se dan cuenta, cuando voy a trabajar o no. Veo otros mensajes que son de las chicas preguntando que paso y decido dejarlos para después, no tengo ánimos de contarles nada ahora, porque honestamente disfrute mucho de mi noche con Alek, pero en el interior siento un poco culpa por entregarme al él solo por pasión y no por amor. Así no soy yo, y aunque sé que ya es tarde para arrepentirme, no puedo evitar sentirme así. Metí mi teléfono en el bolso y regreso de nuevo a la habitación, recojo mi ropa del suelo y me voy directo al baño mientras Alek sigue dormido.
Me meto a la ducha, siento el agua caer en mi cuerpo adolorido por la acción, a la cual no estoy acostumbrada, cierro los ojos por un momento y a mi mente llega el recuerdo de él - Dios tara, que te pasa acabas de estar con Alek y piensas en él. Debes estar loca - me reprendo mentalmente. Pero mis pensamientos son interrumpidos, por unas manos que recorren todo mi cuerpo, abro los ojos y me doy vuelta para me volteo, son la risa coqueta de Alek.
- Buenos días, hermosa, me has dejado solo en la cama... creí que te habías ido.
- No quise despertarte, así que me levante concluido para tomar una ducha...me tengo que ir.
- Bueno, supongo que tenemos tiempo para un tercer round antes de que te vayas.
Hicimos el amor nuevamente en la ducha, Alek es muy apasionado y delicado a la vez, es algo que en definitiva me gusta de él. Minutos después salimos del baño, Alek seco mi cuerpo con suavidad como si no quisiera que el tiempo entre nosotros se detuviera, luego de salir del baño, tome mi ropa y me vesti a toda prisa para poder irme lo mas pronto posible a casa.
- Porque la prisa ¿Ya te vas? - me pregunta con el ceño fruncido.
- Me tengo que ir, los niños preguntan por mí – le conteste ansiosa y preocupada a la vez.
- Tranquila, están con su mamá, no entiendo por qué la prisa – me toma de la cintura y me besa.
- ¿Te quedas a desayunar? – pregunta al separarse de mí.
- Alek en otra ocasión me quedaré si, ahora me tengo que ir en serio, ellos me esperan en casa - le digo casi suplicando que me deje ir
- Está bien, solo porque me has hecho muy feliz al quedarme conmigo esta noche… Pero la próxima no te dejaré escapar tan fácilmente – advierte con una sonrisa ladina, mientras recorre mi cuerpo con la mirada.
- Gracias – conteste y me acerque para darle un beso.
- Espérame, me cambio rápido y te llevo a tu casa, en la cocina hay café, toma un poco mientras esperas, siente como en tu casa – como no quise ser grosera, asentí.
Mientras esperaba a Alek en la isla de la cocina tomando una taza de café, tome mi teléfono y le avise a mi tía que en una hora estaré en casa.