Carta XII Continuación de la confesión de una joven Por fin, milord, puedo hacer realidad el compromiso contraído y cuyo cumplimiento me exigís. Voy a revelaros la continuación de la confesión de la bonita penitente a la que me parecéis bastante dispuesto a absolver. El señor Clos nos reunió en la novena de Reyes, y Mlle. Safo, que era su objeto, no dejó de acudir. Tras las habituales complicaciones de esa temporada, como cada cual había pagado a la ninfa el tributo exigido por la galantería francesa, prosiguió su relato de este modo: Hacía unos quince días que vivía yo en la petite maison de Mme. De Furiel, donde me mantenían con la pompa del lujo más idóneo para satisfacer la vanidad, mi pasión favorita; nadaba, además, en todas las delicias, en todos los placeres; mi educación est

