Temidoro (4)

3149 Words

Después de haber dormitado, o, mejor dicho, después de estar abotargado bastante rato, salí de ese estado y pensé en la manera de liberar a mi querida amiga. Habían sonado las dos y el almuerzo estaba servido, vinieron a avisarme; como tardaba, el amigo noticiero subió a mi cuarto, y, tras un cumplido bastante insulso sobre mi vuelta, me hizo saber con una alegría orgullosa que él había sido el principal instrumento para que me descubrieran. Al parecer, ignoraba todo el dolor que yo sentía; pero hay gente que no puede dejar de hablar, y que prefiere decir idioteces a quedarse callado. Dicen todo lo que piensan y nunca piensan lo que dicen. Lo miré con desprecio; quiso inducirme a bajar, pero lo hacía de una forma tan penosa y tan mala que, como me calentaba la imaginación, poco me faltó

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD