Chapter 2: Los colmillos de una golondrina (Parte 2)

1510 Words
¡¿Por qué?! ¿Por qué la vida es tan cruel conmigo? Solo quiero que esta gente deje de seguirme a todas partes, ¿Sabes? ¿Es tanto pedir un segundo de paz para descansar? Pensé que la petición del Emperador me serviría para tomarme un largo descanso de mi infernal día a día. Me refiero a que la vida de una estudiante común debería ser tranquila y relajada, ¿no? Hacer un par de tareas, asistir a clases y hacer la idiota en mis ratos libres… —“¡Ese era el plan!”—grité en lo más profundo de mi corazón. Dicho eso, desde que llegué al palacio las personas no han hecho más que pedirme que vaya a lugares y que haga cosas ¿Acaso no entienden las indirectas o la palabra peligro grabada en mi rostro? No importa lo mal que los trate, no importa lo despectiva que sea hacia ellos y tampoco importa que los mate, de todas maneras, me siguen buscando… ¿Acaso la humanidad está mal de la cabeza o algo? De seguro, si alguien me viera pensaría: ¿De qué demonios habla está loca? —“¡Pues no me importa que este sea el soliloquio interno de una loca! Todas; absolutamente todas estas criaturas inferiores merecen morir entre terrible sufrimiento…” Desde que llegue a este despreciable palacio, lo único que escucho es: Señorita Rigra esto; Señorita Rigra aquello, ¿Duquesa qué opina de esto? ¿Qué opina de eso otro? Escupiría en sus madres si pudiera ¿Acaso no pueden hacer esas cosas por su cuenta? ¡Apenar tengo 15 años! ¿Cómo es que esa gente piensa que alguien que ni siquiera ha asistido a la academia puede solucionar sus problemas? Cuando llegué al palacio permití que mis bestias mataran a un par de soldados aprovechándome de la terquedad de aquella princesa y pensé que tras una presenciar una escena como esa, las personas me evitarían naturalmente. Sin embargo… ¡Apenas llevo un día y medio en este lugar y ya he recibido 30 propuestas matrimoniales, 5 solicitudes de la guardia para entrenar a los soldados del palacio y tres invitaciones a las reuniones del consejo imperial! ¿Y mi descanso? ¿No es esto explotación infantil? Quiero decir, hay tres príncipes que felizmente pueden torturar con toda esta basura, ¿por qué deben acudir a mí? Cuando fui a una de las reuniones del consejo, literalmente solo dije lo primero que se me vino a la cabeza de manera cansada y de un día para otro me llegaron más invitaciones y los consejeros empezaron a tratarme con extremo respeto… Al tipo de la entrevista matrimonial a la que fui obligada a asistir, le dije: ¡Que muriera tres veces y ardiera en el infierno! Tristemente, en lugar de dejar de recibir estúpidas solicitudes matrimoniales, recibí aún más al día siguiente y para colmo el tipo aquel no se había rendido. Venga ya; hablando en sería ¿Qué pasa con esta gente? Por si eso fuera poco, con respecto a la solicitud que recibí de entrenar a los soldados… Los he maltratado tanto como he podido, los he tratado como basura, he roto sus huesos, incluso he pisoteado su orgullo y míralos… Están ahí con esos estúpidos y orgullosos rostros esperando la próxima estupidez que soltara mi boca a continuación. ¿Por qué no se rinden, luego se van y para finalizar me dejan holgazanear en paz? ¡Se supone que estas son mis vacaciones! Por un pepino… —¡Ahhhh! ¡Mis piernas!—gritaba uno de los soldados que practica combate cercano conmigo. —“¿Uh, me pregunto qué pasará si empujo sus meniscos en la dirección equivocada?”—pensé mientras retengo al hombre atrapado en una tenaza de piernas, la cual es básicamente, una dolorosa llave de rendición. —¡Whaaaaaaaaaaaa! ¡Dios mio! —“Uhm… esto no es bueno, sus piernas se rompieron…”—Reflexioné mientras escucho los desesperados gritos del soldado. —¡Alguien ayúdeme! —Ya, ya, tranquilo…—lo consolé un poco, mientras intento sonreír de manera fingida para calmarlo un poco. Tras acariciar ligeramente su cabeza un poco y limpiar las lágrimas y mocos que manchas su rostro, decidí usar magia curativa para que esta persona no perdiera su trabajo —[Restauración]—una luz dorada que siempre quema mi piel surgió de mis manos y regreso sus piernas a la dirección que deberían tener. —E-esto es increíble…—dijo con incredulidad. —Sí, sí, la próxima vez que vuelvas a gritarme al oído te mataré, le dije mientras lo amenazo de muerte. —¡S-sí, mi señora! —¿Eh?—exclame completamente confundida por el hecho de que el soldado se levantó inmediatamente y me observa con un extraño brillo en sus ojos... —Puedes regresar a la formación…—dije mientras siento un profundo sentimiento de repelús recorrer mi espalda. En cuanto el soldado regreso a la formación, esos tipos empezaron a susurrar entre ellos, lo que me molesta porque los escucho perfectamente y tengo que fingir que no lo hago. —¿Pudiste tocarla?—le preguntó uno. —Sí, fue una sensación maravillosa. —Solo pensar en que tendríamos la oportunidad de tocar el cuerpo de una joya como esa… —Eso es verdad, solo mírala… El desprecio con el que nos mira solo acentúa su belleza. —Cállate, tú fuiste muy afortunado, ella incluso acarició tu cabeza… —Jamás pensé que estaría contento de que alguien me rompiera las piernas. —Yo seré el próximo voluntario. —No, yo lo seré. —Tú turno ya pasó, idiota. Siento que un ligero espasmo empieza a aparecer en mi ojo a medida que los escucho. En este momento de verdad empiezo a sentir ganas de matar a todos estos inútiles. Mientras desahogo mi estrés con cada uno de los voluntarios, llegó una persona que no esperaba. Una princesa que supuestamente es mi hermana. Lo que ella no sabe es que para empezar no somos hermanas de ningún tipo, por lo que puedo deshacerme de ella libremente cuando ya no me sea de utilidad. Tras saludar a una de mis subordinadas de confianza y molestar un poco a la princesa creo que es una buena oportunidad de liberar algo de estrés haciendo sufrir un poco a esta persona. No, no es por malicia, esto es por venganza. Sé exactamente quién es la responsable de que esté en este horrible lugar. A cierta princesita se le ocurrió un mal día sugerirle a su padre que era una buena idea que sus hermanas que viven en el extremo más alejado del Imperio asistieran a la escuela junto con ella… Así es, esta mujer frente a mi es el motivo de todas mis desgracias y no lo pasaré por alto. —Por favor hermana, no seas tan dura conmigo…—sugirió dubitativa. Realmente siento ganas de exprimir toda su bondad directo de su cuello, pero me abstendré de eso por el momento ¿Me pregunto qué cara pondría esta mujer si le dijera que no soy su hermana? —Na, solo practicaras un poco para que tus piernas se habitúen poco a poco al movimiento—con eso dicho, creo que es un buen momento para deshacerme de estos tipos. Así que les hice un gesto con la mano a los soldados para que se retirasen. Finalmente estamos solas. Bueno técnicamente no lo estamos, pero todas las personas que nos rodean son mis subordinados. Estaba por empezar mi sesión de tortura, cuando a esta mujer se le ocurrió abrir la boca y decir algo indebido. —Sabes, esta es la primera vez que tengo la oportunidad de compartir con alguno de mis hermanos y estoy muy emocionada—dijo con una deslumbrante sonrisa que hace que mis ojos sangres, figurativamente hablando —Siempre quise tener una hermosa y confiable hermana; alguien como tú…—mencionó ruborizada. —Y-ya veo…—siento mucha incomodidad al verla. Para empezar que me digan hermosa lo único que provoca es que me den escalofríos. Quiero decir, esta mujer no lo sabe, pero yo en realidad soy un chico; un hombre fuerte, fornido, cruel y despiadado. Ok, no tanto. Para ser más exactos ni siquiera tengo un género definido, porque tengo una maldición. Una cruel y terrible maldición que hará que mi cuerpo se ajuste a las preferencias de la persona de la que me enamore. Por supuesto eso incluye, mi género y apariencia. Por el momento puedo cambiar mi genero a voluntad, pero no puedo volver a mi forma normal por ciertos motivos. Básicamente, porque moriré si vuelvo a mi forma original en este momento. —¿Qué haremos para que mis piernas mejoren, hermanita?—preguntó mientras me toma de la mano. Solo verla me irrita, pero no sería justo romper sus ilusiones de esa forma, ¿no? Supongo que por lo menos en este momento puedo ser un poco más suave con ella… solo un poco…
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